Vida
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Grupo Zócalo
Publicado el martes, 21 de septiembre del 2021 a las 19:25
Ciudad de México.- Monae era una mujer trans que se encontraba encarcelada por el delito de robo. Desde los 16 años, Monae había comenzado a tomar sus reemplazos hormonales, pero, su cuerpo no respondía al tratamiento; por ello, cuando fue condenada, no tuvo la oportunidad de ir a una cárcel de mujeres.
La ley en Pennsylvania establecía que debían ir a prisión las personas trans según su sexo al nacer, si no se habían realizado la cirugía.
“ En ese momento todavía no había una política para dar opciones a las mujeres trans que deseaban ser enviadas a una prisión para mujeres o una prisión para hombres, por lo que no tuve opción cuando fui sentenciada”, dijo Monae. Aunque ella no lo sabía, su vida estaba a punto de cambiar.
Lo que parecía una mala jugada del destino, provocó que Monae conociera a Adriel justamente en una cárcel para hombres. Monae tenía 29 años y la primera vez que vio a su pareja fue en un encuentro fortuito en la lavandería de la prisión. La atracción fue instantánea. Adriel había perdido su libertad condicional y, en su momento, fue acusado de estar involucrado en un asesinato de tercer grado.
A partir de ese momento, Monae y Adriel decidieron pasar tiempo juntos en la biblioteca o en el gimnasio de la cárcel. Cada oportunidad que tenían, la aprovechaban para demostrarse el amor que sentían por el otro. Ante las estrictas reglas de la prisión, cualquier resquicio era ideal para no separarse; lo anterior, a pesar de las críticas y la discriminación que sufrieron por parte del resto de los internos. Finalmente, en una cárcel para hombres, ese tipo de relación era el objetivo perfecto para las burlas de los demás. Monae y Adriel lucharon contra ello.
“ Yo era un líder de pandillas, así que a mucha gente no le gustó que yo estuviera con Monae. A muchos de mis antiguos amigos que eran pandilleros no les gustó eso. A los oficiales de la cárcel no les gustó, a nadie le gustó, a nadie. Nadie tuvo realmente nada bueno que decir sobre mi relación. Los miembros de mi pandilla me atacaron dos veces, me apuñalaron y me metí en un montón de peleas. Las personas con las que crecí en el sistema penitenciario, personas que conocía desde la infancia, miembros de pandillas, no esperaban que comenzara a salir con una persona trans. No esperaban eso en lo absoluto”, confesaba Adriel.

Monae fue la primera en salir de la cárcel y, durante el tiempo que espero a Adriel, aprovechó para someterse a las cirugías antes de su boda. Ya con Monae libre, ambos decidieron que el matrimonio se realizaría dentro de la prisión. La ceremonia fue muy pequeña y solo hubo dos acompañantes del lado de Monae, su madre y su padrino. Aunque fue un episodio muy emotivo, la realidad los golpeó, ya que Adriel debía seguir cumpliendo con su condena. Tuvieron que despedirse después de la boda.
“ Para mí fue un día muy feliz y, al mismo tiempo, muy triste. Nosotros queríamos pasar el resto de nuestras vidas juntos, pero, eso no era posible. Teníamos que dejarnos por las circunstancias. Nuestros recuerdos estaban en prisión y no podíamos crear nuevas memorias en libertad”, dijo Monae. Meses más tarde, el sueño de ambos se cumplió cuando Adriel salió de la cárcel. “Es como si cada cosa fuera una primera vez para nosotros. Por fin llegó el momento de disfrutarnos libres. Podemos comenzar de nuevo”, dijo la flamante esposa.
Con información de Cultura Colectiva News.
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