“La lealtad constituye El más sagrado bien del corazón humano”
Séneca
Hoy, quiero compartir con ustedes, estimados lectores, mi colaboración semanal, que dedico a un noble y muy sacrificado grupo de mexicanos que siempre están dispuestos a tender su mano amiga, a dar su tiempo en todo momento, en cualquier circunstancia y más aún, ante la tragedia. Ellos están ahí de pie al servicio de la Patria.
Me refiero a nuestro Glorioso Ejército Mexicano.
Sí, Glorioso porque merece el calificativo, ya que se lo ha ganado. Por muchos años gracias a ellos a su lealtad a las instituciones y el gran amor a la Patria tuvimos paz en México.
Fuimos privilegiados de poder viajar por las carreteras sin sobresaltos. Íbamos “rancheando” para conocer lugares pintorescos, comprando artesanías como recuerdo o regalos para la familia y amigos.
Se respiraba tranquilidad, algo muy preciado que quizás no supimos valorar. El ejército, su personal, siempre estuvo atento cuidando de la seguridad de nuestro amado país. Y lo sigue haciendo.
Desafortunadamente, en otras circunstancias, enfrentando más riesgos porque los han puesto en esa situación.
Formados en la disciplina, la obediencia, la lealtad a la patria; el gran cariño y respeto a las instituciones, a nuestros Símbolos Patrios, hoy, sin duda sufren al ver las condiciones de inseguridad que guarda el país. Todos sufrimos porque amamos esta tierra que nos vio nacer.
He de compartir que guardo un bello recuerdo de mi niñez cuando mis padres me llevaban a disfrutar de los desfiles militares. Quizás por esas imágenes que mi memoria ha atesorado, sigo disfrutando de los desfiles, ahora a través de la pantalla.
Cada mexicano, desde el momento que toma la decisión de pertenecer a las Fuerzas Armadas, lo hace sin duda por el amor a su país, a su Nación.
El soldado está consciente que adquiere con México un gran compromiso porque la vida en la milicia requiere de enormes sacrificios. Significa estar siempre dispuesto a dar su tiempo a la noble institución que es orgullo de todos los mexicanos. Tiempo que hay que reconocer, no llega a sus seres queridos porque sabe que tiene un enorme deber que cumplir.
A los militares lo guía el espíritu de lucha por su país; de amor al prójimo al acudir al rescate de personas ante las adversidades. Presurosos, al implementarse el plan DN3 que consiste en brindar apoyo a la población en desgracia, para lo cual ha recibido el entrenamiento y capacitación de alto nivel. Solidaridad y empatía con la sociedad los distingue.
Nada en ellos surge de la casualidad, sino del aprendizaje, del trabajo en equipo que desarrollan con intensidad para alcanzar el éxito deseado. Esa gran cadena humana de ayuda lleva un gran compromiso y amor a nuestro querido México, así como también amor al prójimo al poner en riesgo su propia seguridad por salvar la de un
semejante.
De igual manera acuden a una escuela a la ceremonia del Saludo a la Bandera, que a enfrentar delincuentes que se sienten dueños del país.
No, las múltiples tareas que desarrollan quienes forman parte de ese extraordinario grupo humano que sirve al país, no son sencillas. Justo es reconocer su labor callada, sin alardes, con profundo patriotismo porque el servir a México representa el Honor.
Ellos ponen el ejemplo con su actuación, en una sociedad cada vez más insensible, que parecería se va deshumanizando.
A pesar de todo, de la falta de reconocimiento a las tareas asignadas o de acudir a zonas de alta peligrosidad en la que está en riesgo su propia vida, los militares acuden al llamado del deber, portando el uniforme con
orgullo.
Solo Dios sabe qué les espera en el camino y a qué deberán
enfrentarse.
Formados en la disciplina rígida, en la obediencia, llevan el nombre de México grabado en el corazón. No pierden la esperanza de que el esfuerzo que realizan y ponen al servicio de la Nación, un día rinda frutos y logremos recuperar la tranquilidad que hoy todos añoramos.
Hay temas que invitan a la reflexión, nos motivan o permiten que los recuerdos acudan a nuestra memoria. Ese ha sido el caso de la excelente conferencia ofrecida recientemente por el General de Brigada D.E.M Fidel Mondragón Rivero, a quien envío especial felicitación y agradecimiento por haber compartido en nuestro Taller de Historia para Damas Valores importantes y necesarios para la convivencia y desarrollo humano.
Dios bendiga a nuestro Ejército Mexicano.
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