Coahuila
Hace 3 semanas
Hay espacios que parecen sólo pasillos…hasta que un día dejan de serlo. La semana pasada se inauguró en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC, el Andador de la Democracia y más allá del acto protocolario, de la placa, las fotos y los discursos, lo que realmente se inauguró fue una declaración de principios.
Decidir llamarle a ese espacio “Andador de la Democracia” no fue casualidad, fue un mensaje en tiempos donde la palabra democracia se usa, se desgasta y a veces se vacía. Decidimos aterrizarla, bajarla del discurso y ponerla en el espacio que recorremos todos los días. La democracia universitaria no es sólo votar en los procesos electorales, es la participación constante, el diálogo, las reglas claras, la transparencia y el asumir que nadie es dueño de la institución, porque la universidad es comunidad y la comunidad implica diversidad.
En ese pasillo hoy están colocados los banderines de los 15 clubes estudiantiles y asociaciones de egresados y expresidentes de la sociedad de alumnos. Quince formas distintas de pensar, de organizarse, de competir, de proponer. Quince proyectos que nacieron de estudiantes que decidieron no quedarse sentados esperando a que algo pasara. Eso es democracia.
Que exista un espacio físico para que los clubes expresen sus logros y actividades es reconocer que la experiencia universitaria no se reduce a las aulas de clases. Es aceptar que la formación profesional también se construye organizando eventos, debatiendo ideas, liderando equipos, enfrentando diferencias y conviviendo.
Los clubes estudiantiles enseñan a negociar, a escuchar, a argumentar, a respetar las reglas internas, a competir y eso, en una institución que forma abogadas y abogados, no es accesorio, es esencial. El Andador de la Democracia representa orden, institucionalidad, participación y liderazgo. En un entorno donde muchas veces se confunde la imposición con la representación, este espacio nos recuerda que la verdadera democracia implica la responsabilidad para construir.
Al ver los banderines alineados, pensé que ese pasillo es una metáfora perfecta de la universidad que queremos: distintas voces, distintos colores y distintas causas, encaminadas en el mismo sentido para buscar elevar el nivel. Porque la sana competencia fortalece, la crítica mejora y la pluralidad legitima.
El andador manda otro mensaje importante, la pertenencia. Cuando un estudiante ve representado su club en un espacio visible, entiende que su esfuerzo importa y que su trabajo se materializa. Cuando uno se siente parte de algo, cuida ese algo. La democracia también se sostiene desde el sentido de pertenencia. No podemos hablar de autonomía universitaria si no hay participación real. No podemos hablar de gobernanza si no hay involucramiento estudiantil y no podemos hablar de transparencia si no hay espacios abiertos donde las ideas circulen.
El Andador de la Democracia es grande en significado, es un recordatorio permanente de que la universidad se construye todos los días desde la base estudiantil y eso es poderoso. Vivimos tiempos donde la juventud desconfía de las instituciones, donde la palabra política genera rechazo, donde participar parece cansado o inútil. Por eso es importante que desde la universidad demostremos que organizarse vale la pena, que involucrarse transforma y que proponer deja huella. Los clubes estudiantiles son laboratorios de democracia, ahí se experimenta en escala universitaria, lo que después se enfrentará en sociedad. El Andador de la Democracia es una escuela dentro de la escuela porque formar profesionistas que ejerzan, significa formar personas capaces de convivir en una sociedad plural, capaces de defender ideas con argumentos y capaces de competir con ética.
Más sobre esta sección Más en Coahuila