Internacional

Publicado el jueves, 8 de enero del 2026 a las 18:27
Mineápolis. EU.– Nuevos detalles han emergido sobre el agente federal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que el pasado miércoles disparó mortalmente contra Renee Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, durante una protesta en Minnesota. De acuerdo con informes judiciales y medios locales, el oficial cuenta con un historial de lesiones en cumplimiento de su deber que la Casa Blanca está utilizando ahora como pieza clave en su defensa.
El agente, identificado por la prensa local como Jonathan Ross, es un veterano con una década de experiencia en los equipos de respuesta especial del ICE.
Según documentos revelados por el Minnesota Star Tribune, Ross fue víctima de una agresión en junio pasado durante la detención de un ciudadano mexicano. En aquel operativo, el agente fue arrastrado aproximadamente 100 metros por un vehículo a la fuga, lo que le provocó una herida en el antebrazo que requirió 20 puntos de sutura.
Este antecedente ha sido retomado por la Administración de Donald Trump para justificar el uso de fuerza letal contra Renee Good. La narrativa oficial sostiene que Ross disparó porque percibió que la mujer dirigía su coche hacia él, repitiendo el trauma de su experiencia previa.
” «¿No creen que quizás esté un poco sensible ante la idea de que alguien lo embista con un automóvil?», cuestionó el vicepresidente JD Vance durante una rueda de prensa, respaldando la actuación del agente.

A pesar del apoyo unánime del Ejecutivo —que ha llegado a calificar las acciones de la víctima como “terrorismo interno”—, el relato de los testigos y manifestantes es radicalmente distinto:
– La versión oficial: El ICE asegura que Good utilizó su vehículo como arma para embestir a los agentes durante una redada.
– La versión civil: Testigos afirman que Good realizaba maniobras de bloqueo de forma pacífica y que los disparos de Ross representan un abuso de poder injustificado contra una ciudadana desarmada.
La tragedia ocurre en un contexto de alta fricción social. Desde diciembre, el Gobierno federal ha desplegado cerca de 2,000 agentes en Mineápolis como parte de su política de deportaciones masivas. La muerte de Good ocurrió a apenas una milla de donde, en 2020, el asesinato de George Floyd desató un estallido social global.
Las críticas contra el ICE por presunto racismo y discriminación sistémica se han intensificado en este segundo mandato de Trump. Mientras la investigación oficial sigue en curso, miles de ciudadanos han vuelto a las calles de la ciudad más poblada de Minnesota exigiendo justicia y denunciando que el historial de “sensibilidad” del agente no puede ser licencia para el uso de fuerza letal.
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