Querida mamá:
Gracias a ti y a don Alfredo (Hernández Casillas) tengo a París a mis pies… A huevo tenía que darme este gustito, porque a huevo tú te lo has ganado a pulso, mamá y, a huevo, tu chamaquito tenía que disfrutarlo. La neta que es única la vista de mi suite del hotel Meurice en la calle de Rivoli, decorada con muchos espejos y muebles antiguos, veo a lo lejos el centro comercial Louvre, que en realidad es un museo, y se ve la Torre Eiffel y también se ven unos jardines padrísimos, llenos de árboles y fuentes. ¿Y qué crees, mamá? Desde el primer día que llegamos al hotel, don Alfredo y yo brindamos con champaña llena de burbujitas que nada tiene que ver que la que tomamos en San Diego, en ese hotel cinco estrellas, ¿te acuerdas?
Mañana sin falta voy a ir al shopping del Louvre a comprarte tus pestañas postizas, tu delineador “espeso, espeso”, como me dijiste y tus mascadas para tu cola de caballo, que te da un “look” muy parisino, muy tuyo, compraré las mascadas con la imagen de la Tour Eiffel y la de la catedral de París.
Como le dije a don Alfredo: “yo estoy muy orgulloso de mi madre, la primera mujer que ocupa un puesto tan importante como la presidencia del INE, por trabajadora, honesta, pero sobre todo, por comprometida con nuestro país. Mujeres así se cuentan con los dedos de las manos”, así le dije y don Alfredo estuvo de acuerdo y dijo que además eras muy valiente de enfrentarte, cuando no estabas de acuerdo con un tema, a la Presidenta de la República.
Estuvimos hablando de ti un chorro de tiempo. Se ve que te admira, te aprecia y te quiere porque como le dije: “mi mamá es muy neta, muy derecha la flecha y muy honestota, vaya, no es una política traidora como las que abundan en la 4T, es muy generosa con los contratistas que trabajan con ella. Ella aguanta las críticas y todo el golpeteo político”. Yo creo que por eso para él, eres “su reina”, como te llama. A leguas se ve que tiene mucho colmillo político y que se las sabe de todas a todas. A él le gusta darme consejos, como si fuera su hijo, o su “chamaquito”, como le gusta llamarme: “Cuídate de las envidias. Que las críticas te valgan madres y siempre piensa en grande. Si te reclaman por corrupción, tú niega, todo, todo”, me dijo.
Después de unas copas de champagne me contó que venía de muy abajo, junto con su hermano Raymundo Francisco, y que ahora tenía siete compañías. Para cuando ya estábamos hasta la madre de tanta champaña, me confesó que tu chofer le había servido como prestanombres de una de sus empresas que te proveía de material para el INE. Yo no sabía que tú y él eran tan cuates, al grado que su compañía Cajas Graf obtuvo un contrato de hasta 198 millones para el material de la elección judicial.
La verdad, mamá, que don Alfredo es rebuena gente. Hay que estar agradecidos con él por la casa en el Pedregal que nos compró. ¿Sabes cuánto cuesta la suite de mi hotel donde me hospedó? 200 mil pesos por noche. Ya tomé muchas fotos y hasta hice un video de mi suite para que se los enseñe a mi abuelita y a mis tíos.
Oye, mamá, ellos, mis abuelitos, ¿han estado en París? Si no, para decirle a don Alfredo que se caiga con una lana para que invite a toda la familia. Que no sea codo. Hasta deberíamos hacer un viaje, a huevo, también con algunos contratistas para que conozcan “la ciudad Luz”, como llaman a París. ¿Verdad que sería padrísimo?
Tú escoge la fecha, al fin que como presidenta del INE puedes hacer lo que quieras. ¿Te has fijado cómo se te cuadran los consejeros?, claro, porque saben que Andrés Manuel, el Presidente, como dice la Presidenta, fue el que te apoyó para que te convirtieras en la primera presidenta del INE.
Qué a toda madre porque además ganaste tu puesto gracias a una tómbola. ¿Te acuerdas que por primera vez cuatro consejeros se eligieron así? Yo estaba nerviosísimo viendo cómo giraba la urna, hasta diez veces giró y giró hasta sacar los cuatro sobres con los nombres. Y uno de ellos decía ¡Guadalupe Taddei! “¡A huevo!”, grité, entre mis otros dos hermanos. ¿Te acuerdas, mami? Ya te tocaba. Después López Obrador celebró el sorteo y dijo conocer a nuestra familia, “es muy honesta”, dijo. Te juro que se me llenaron los ojos de lágrimas y en esos momentos quería cantar el Himno Nacional. El único partido que impugnó fue el PAN.
Bueno, mamá, ya te dejo porque me estoy cayendo de sueño y mañana pasa por mí don Alfredo a las 10:00 a.m. para ir a ver la capilla de la Virgen de Guadalupe en la Catedral de París para agradecerle tantos privilegios.
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