Coahuila
Hace 2 años
Con motivo de la presentación del libro, Nuevas Tendencias del Derecho a 80 Años de la Fundación de la Facultad de Jurisprudencia UAdeC, continuamos el análisis sobre el contenido académico de dicha literatura jurídica presentada.
Víctor Manuel Sánchez y Juan Carlos Centeno, docentes en la Facultad de Jurisprudencia, abordan el tema sobre la automatización de los procesos jurídicos como las y lo abogados del futuro, partiendo de la noticia de que un ente de Inteligencia Artificial (IA) defendería por primera vez a una persona como su abogado en 2023.
El mismo robot llamado DoNotPay, desde 2015 asesora a la ciudadanía en temas administrativos y jurídicos, y ha sido demandando por ejercer la profesión sin contar con título profesional universitario.
La IA invade progresivamente diversas áreas del conocimiento y el derecho no es la excepción. Es menester para la profesión jurídica estar preparada para en el uso de las tecnologías, haciendo referencia a esta realidad.
El jurista italiano Luigi Ferrajoli sostiene, “La historia del derecho es también una historia de utopías (mejor o peor) convertidas en realidad”.
La IA combina los algoritmos presentados para crear situaciones que presenten las mismas capacidades que las personas. Una tecnología que pareciera lejana y misteriosa pero que está presente en nuestra realidad.
La IA dejó el espectro de la ciencia ficción para colocarse en nuestras vidas y aunque parece estar en una fase primaria, está convocada a protagonizar una revolución similar a internet. Su aplicación en diversas disciplinas ha provocado que la Unión Europea legisle sobre el tema.
En el caso de la ciencia jurídica, el paradigma ha sido el ejercicio utilizando el conocimiento y la capacidad de argumentación. Las y los mejores profesionistas acumulan experiencia y conocimiento en las ciencias sociales y en las humanidades para conectar la información y ofrecer soluciones jurídicas.
Muchas de las funciones de la ciencia jurídica se relacionan con la construcción y análisis de textos y en ese terreno, el avance de la IA ha sido importante y pronto podría rebasar el desempeño profesional de los seres humanos.
Las personas expertas en derecho acumulan conocimiento a partir de su experiencia directa o indirecta y la IA funciona a través de nodos de red que alimentan un sistema de comunicación y proporciona servicios.
La ventaja de la IA es que puede analizar millones de casos por encima de la capacidad de cualquier persona a lo largo de su vida; el trabajo es permanente, acumulativo, sistemático y de extracción de información.
En otros tiempos se incluyó la materia de computación y/o de informática jurídica en la currícula académica de las escuelas y facultades de Derecho, actualmente en desuso; ahora es importante reorientar los planes de estudio para adaptarlos a los cambios y los nuevos retos de ejercicio profesional del derecho, como el caso de la IA y su necesaria regulación.
La profesión jurídica es competitiva y sólo las personas con mayor cualificación, habilidades y conocimientos tendrán las oportunidades de crecimiento para ser motores de progreso y de innovación, surgiendo como los agentes de transformación social, que la comunidad exige.
La ciencia del derecho es social, empírica y tiene como objeto el conocimiento replanteando los hechos y las normas para otorgar la seguridad jurídica.
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