Espectáculos

Publicado el martes, 18 de agosto del 2015 a las 06:11
Ciudad de México.- Sentado sobre un sillón de piel, a lado de un librero repleto, y en frente de una mesa que sostiene sus más recientes publicaciones El enano, El rey de los bajos fondos y su última novela, Duelo en Chinatown, William C. Gordon platicó con Garuyo sobre su proceso creativo.
La literatura como espacio para los que no tienen voz
Abogado de profesión y escritor por convicción, como se describe, William siempre sintió la necesidad de expresar eso que no puede ser expresado, de narrar las historias que nadie relata. “Yo encuentro en la literatura una manera de darle voz a aquéllos que no la tienen.”
En sus novelas, Gordon se caracteriza por la eterna batalla entre el bien y el mal: la base para las historias de detectives y que nos hace reflexionar sobre las consecuencias de nuestras acciones y su impacto. En Duelo en Chinatown, Samuel Hamilton, el protagonista del relato, investiga el asesinato de un amigo que no parece asesinado y poco a poco, mientras las piezas del caso caen una a una, se elucida el significado detrás de tal misterio. En cierta manera, es así como Gordon escribe sus novelas “siempre viendo en retrospectiva”.
La vida: la mayor inspiración de Gordon
Para Gordon, un viajero empedernido, “la vida va armando sus propias historias”. Por ello, y debido a su condición de nómada incansable, sus historias personales tienen varios escenarios alrededor del mundo, desde Estados Unidos y México hasta recónditos lugares en Medio Oriente y Asia.
Y a pesar de que sus novelas se sitúan en San Francisco, la variedad y el colorido de los personajes que inundan sus novelas es el resultado de sus distintas travesías internacionales. Así pues, no sorprende que cuando se le pregunta qué inspiración hay detrás de sus historias, Gordon sólo conteste, de manera clara, segura y breve: “la vida”.
Siempre hay historias por contarse
Gordon comenta acerca del arte de hacer historias y de cómo, desde su perspectiva, la literatura es siempre inacabada: siempre hay historias por contarse y siempre hay historias que escuchar.
“Yo empecé a escribir historias de detectives porque era lo que tenía a la mano, pero encontraba algo ahí. Era interesante y barato pero a la vez había un juego de moral detrás. Eso era lo que me interesaba: contar ese juego moral que es lo que hilvana este tipo de historias de detectives.”
También comenta, “en un momento te ocurre algo y no sabes qué hacer con él, hasta que después encuentras una historia ahí. Te van a pasar muchas cosas y varias no tendrán importancia pero luego encontrarás el sentido a lo que pase, o igual no y alguien más se lo encuentre. Me ha pasado con varias historias que he escuchado.”
Guarda todo lo que escribas
Recargado en el sillón con el brazo derecho extendido y su sombrero característico, William Gordon termina la entrevista dando un pequeño consejo sobre el arte de escribir historias: “Guarda todo lo que escribas. Probablemente ciertas cosas no tengan sentido, pero tiempo después hilarás la historia poco a poco. Sólo puede darse sentido a las cosas con el tiempo.”
Como si fueran piezas de un rompecabezas, para Gordon las historias sólo pueden armarse poco a poco a lo largo de los años. Las historias sólo pueden entenderse y apreciarse al tomar distancia, al observar el rastro que vamos dejando atrás.
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