En pasados días, y después de un año, Liliana “N”, acusada de filicidio, fue absuelta por los jueces del Centro de Justicia Penal, tras desarrollarse el respectivo juicio oral en su contra. Recordemos que Liliana Inés, desde hace 13 meses se encontraba recluida en el centro penitenciario femenil de la localidad, enfrentando un proceso como presunta asesina de su hija de 2 años, quien murió por consecuencia de la violencia física y sexual que sufría.
Durante su proceso, Liliana fue apoyada por diversas asociaciones defensoras de los derechos de las mujeres, las cuales se hicieron sentir a través de protestas realizadas en redes sociales y fuera del recinto de justicia en el que se encontraban deliberando los jueces penales. Las feministas desde el inicio alegaron que Liliana, lejos de ser homicida debía considerársele como una víctima, y que lo más seguro era que la acusada participó por consecuencia de la manipulación y violencia que sufría por parte de su pareja de nombre Sergio Mitre.
Como lo mencioné, para quien esto escribe, considero que la diferencia entre una mujer que daña a su bebé de 2 años con el de una mujer que se practica un aborto para frenar el desarrollo de su embrión, radica solo en el tiempo de vida del producto de su embarazo. Es decir, que considero que asesinar a un bebé de 2 años y un embrión a cualquier tiempo, es sin duda un acto parecido. Entonces la afirmación de que existen mujeres que llegan a atentar contra la vida de sus hijos para agradar a su pareja, puede sin duda aplicarse a las causas que llevan a una mujer a interrumpir su embarazo para simpatizar al hombre con quien lo concibieron. Y me atrevo a decir, que sucede en la mayoría de los casos de los abortos intencionales.
Para quien dude de lo anterior, debo comentarle, que a raíz de que se aboliera el castigo al aborto voluntario en el código penal de Coahuila, una revista médica estadunidense de nombre The Journal of the American Physicians and Surgeons, realizó un estudio para conocer la causas más comunes por las cuales una mujer en México y en Estados Unidos decide realizarse un aborto.
Según la encuesta hecha por la citada revista, 58.3% de las mujeres encuestadas que se practicaron un aborto, manifestaron que lo hicieron para darle gusto a su círculo social, es decir, para hacer feliz a la sociedad que le rodea; asimismo, 28.4% de las cuestionadas argumentó que abortaron por miedo a perder a su pareja, entonces aquí, al igual que con Liliana hay violencia hacia la mujer, porque al igual, estas mujeres quisieron con su aborto “desagraviar” al hombre y decirle “perdóname, yo arreglo el problema”.
Ahora bien, por si lo anterior fuese poco lesivo para las mujeres, debo mencionar que del 100% de las mujeres encuestadas en este mismo estudio, se reportó que 70% tenían 21 años o menos al momento de abortar “conscientemente”. Es decir, que el aborto es mucho más recurrente en jovencitas manipulables.
Entonces, es evidente que fallan las feministas al apelar en favor de aquellas mujeres que dañan a sus hijos menores por sufrir violencia de su pareja, ya que sin pensarlo, al hacerlo terminan defendiendo los intereses del hombre que obliga directa o indirectamente a una mujer a deshacerse de su embarazo, alimentando con esto la dominación que tanto dicen repudiar.
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