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Coahuila

Ataque de un indio al Gobernador

Por Otto Schober

Hace 1 dia

En el periódico llamado La Patria de Saltillo, Coahuila, que en ese entonces era el órgano oficial del gobierno del estado, se publicó el 10 de julio de 1851, el relato de un indio que atacó al entonces gobernador del estado, don Santiago Rodríguez y a su familia. 

El resumen de la crónica de ese suceso, es el siguiente: “En el mes de enero del corriente año, los vecinos de la villa de San Buenaventura, lograron atacar a una partida de indios bárbaros, en que se dio muerte a cinco de ellos e hicieron prisionero a otro, que pocos días después fue conducido a la ciudad de Saltillo. 

Los sentimientos humanitarios del señor gobernador, la poca edad del indígena prisionero, que no tenía más de dieciséis años, circunstancia que hacía concebir una esperanza fundada de conseguir con el tiempo hacerlo útil a sí mismo y a la sociedad, fueron sin duda los motivos para mover al señor gobernador a admitirlo en su casa, luego que le fue presentado”. 

“Desde entonces, el referido indio fue objeto de esmerado trato, prestándose a observar buenos modales y el deseo y aplicación que él mismo manifestaba a saber leer y escribir, logró por esos medios inspirar la mayor confianza en la casa del gobernador y de su familia, en términos que ni remotamente se esperaban y que fuera capaz de cometer el atentado que puso en práctica la noche del 7 de julio de 1851, supuesta la constante libertad en que siempre estuvo, así en la casa del gobernador como en las calles de Saltillo, donde se paseaba solo  a cualquier hora del día”. 

“Nos enteramos que después de las once de la noche del citado día 7, el indio se armó de un arco y dos carcajas de flechas, que fueron construidas de las varas de una planta del desierto conocida como jara, flechas que desde hace tiempo estaban en la asistencia de la casa del gobernador y el indio se introdujo a la recamara donde el gobernador y parte de su familia estaban entregados al sueño, le dirigió una flecha al mandatario, pero encontró resistencia en el brazo izquierdo, que le traspasó sin ofenderle e vientre. 

Al segundo jarazo y ya despierto el gobernador, apenas tuvo tiempo de ponerse la ropa de la cama, logrando así evitar otro golpe mortal, parándose enseguida y al salir a la sala, recibió un tercer tiro que encontró resistencia en el cóccix y no penetró profundamente y librándose de otra flecha que se incrustó en la pared, hirió además en la espalda a la esposa del gobernador y a su joven hija, una criada salió a la calle a pedir ayuda, huyendo el indio, siendo aprehendido en los suburbios de la ciudad, conducido a la cárcel, de donde se fugó, perdiendo la vida en su huída”. 

(Tomado del periódico La Patria, publicación del 10 de julio de 1851, Saltillo, Coahuila).

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