Arte

Publicado el martes, 11 de abril del 2023 a las 04:00
Ciudad de México.- Detenida junto con sus amigos por Xipe Tótec, con Xiuhtecuhtli y Tláloc -deidades del fuego y de la lluvia- combatiendo a lo lejos, …rika se maldice al pensar algo como: “¿Por qué diantres no sabemos más de los dioses aztecas!”.
“ Era algo de lo que casi nadie hablaba, en la escuela menos. ¿Por qué -se decía- si estaban en México, si ésos habían sido los dioses de sus antepasados, de sus tatarabuelitos o bisabuelitos, de sus remotísimos ancestros?”, cuestiona la adolescente salida del imaginario de José Agustín (Acapulco, 1944).
Una laguna que, al menos durante los últimos 30 años, algunos profesores de literatura han ido paliando al recetar a los jóvenes aquella aventura fantástica con tintes de terror en clave “joseagustiniana” que terminaría por abrirle el camino de la lectura a tantos: La panza del Tepozteco (Alfaguara, 1992).
La ya clásica historia de la excursión a este cerro en Tepoztlán por seis adolescentes y una niña, chilangos todos, “en sus delirantes aventuras subterráneas y su encuentro con el antiguo panteón de las deidades del mundo náhuatl prehispánico”, escribe Fernanda Melchor en una edición conmemorativa por las tres décadas del título, ya en librerías, y que su autor ha tomado con gran gusto.
“ …l dijo, cuando se enteró (de la nueva edición), que qué felicidad, pues es un libro que él había escrito sin ninguna gran intención, como creyendo que a lo mejor sería un trabajo ahora sí que de encargo, que quizá no pasaría con sus demás obras a pertenecer a su estilo o a su canon que tanto lo caracteriza”, cuenta en entrevista Agustín Ramírez, “Tino”, ilustrador e hijo del autor acapulqueño.
“ No esperaba que le redituara tantas ventas, para empezar; yo creo que nunca se imaginó eso, y que aguantara 30 años”, agrega sobre uno de los libros mejor vendidos de su padre, especialmente en Morelos, donde muchos maestros lo siguen recomendando.
Así, encargado por algún profesor, es precisamente como tantos han llegado a esta novela que el también autor de La tumba o La contracultura en México escribió a convocatoria de Alfaguara con motivo de los 500 años del “descubrimiento de América”, para una colección juvenil que además incluyó a Juan Villoro, Bárbara Jacobs y Francisco Hinojosa, quien ahora prologa la edición conmemorativa.
“ Lo recuerdo como si me estuviera volviendo a suceder justo ahora: de pronto, aquel libro que teníamos que leer (La panza del Tepozteco) era un libro que podíamos haber elegido leer”, narra, por su parte, el escritor Emiliano Monge, quien lo leyó un semestre en que él y un compañero reprobaron siete de ocho asignaturas, aprobando únicamente la de literatura.
“ Y es que por las páginas del libro de José Agustín no sólo paseaban unos cabrones que podíamos haber sido nosotros, mis amigos y yo, sino que ellos -el gordo Tor, Yanira, …rika, Alaín, Selene, Indra y Homero- se hundían en la pendiente de una historia que también podría habernos sucedido a nosotros: la de un viaje que de repente se convierte en una exploración vital que luego, de golpe, se transforma en una experiencia mística”.
¿Se puede aspirar a algo mejor en la adolescencia?, se pregunta Monge, quien con Melchor, Altonio Malpica y Ana Romero aportan testimonios de su lectura en la nueva edición.
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