La industria automotriz nacional se enfrenta ahora a otro problema, la escasez global de semiconductores, que podría ponerle freno a sus objetivos de producción y exportación, luego de la problemática del año pasado debido al confinamiento por la pandemia de Covid-19, y las empresas de la Región Sureste como General Motors y Stellantis (Fiat Chrysler) no estarían exentas de tener conflictos.
De hecho, entre trabajadores del complejo de Ramos Arizpe corrían rumores de que también podrían presentarse paros técnicos, aunque este martes GM dijo que en la región continuará laborando de manera normal.
Este lunes, por ejemplo, GM inició un paro temporal de labores en su complejo de San Luis Potosí, donde produce la SUV Chevrolet Equinox y el sedán Onix, debido a la escasez global de semiconductores. La medida la replicará también en las plantas de Fairfax, en EU, donde produce el Cadillac XT4 y el Chevrolet Malibu, y en la de Ingersoll, Canadá, donde manufactura el Chevrolet Equinox.
GM se unió así a otras firmas automotrices afectadas por la falta de chips, como Audi, que informó que reduciría los turnos en su planta de Puebla debido a la escasez del mismo componente. Ford Motor también anunció en días pasados que reducirá la producción de la camioneta F-150 en Detroit.
De acuerdo con la Industria Nacional de Autopartes, el confinamiento por la Covid-19 provocó una sobredemanda mundial de semiconductores en las industrias de tecnología, por lo que los fabricantes de vehículos ahora sufren desabasto de este insumo, lo que podría desencadenar una afectación mayor a las armadoras en general.
Óscar Albín, presidente de INA, estima que la falta de la materia prima puede mermar el pronóstico de producción de autopartes para enero y febrero, lo cual retrasaría la producción de las armadoras.
Refirió que los principales fabricantes de semiconductores están ubicados en Taiwán, Corea, China y Japón, y estos han redireccionado la producción a las industrias de tecnología, puesto que sigue en ascenso la demanda de teléfonos móviles, memorias, sensores, tabletas y computadoras por el trabajo en casa.
“Hay problemas para abastecer, no es problema solo de México, afecta a todo el mundo”, señaló.
Así, confiemos en que se encuentre pronto una solución a la escasez de chips y que la industria automotriz nacional pueda cumplir con sus metas para el presente año, luego de que en el 2020 acumulara tres años con bajas en la producción, su peor racha desde la que tuvo de 2001 al 2004.
La producción retrocedió 20.2% en 2020, su mayor baja desde 2009, a 3 millones 40 mil 178 unidades, la menor cantidad desde 2013. Tan solo en abril, cuando iniciaron la medidas de confinamiento contra el nuevo coronavirus, la producción nacional de vehículos tuvo la peor cifra de su historia, con 3 mil 722 unidades.
Hacia el futuro, la recuperación del sector automotor es compleja, pues además de esperar una solución al desabasto de semiconductores, la evolución de la Covid-19 y el proceso de vacunación serán claves para la industria, así como el fortalecimiento de la demanda interna y, sobre todo, en Estados Unidos, el principal mercado para los vehículos hechos en México.
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