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Grupo Zócalo
Publicado el jueves, 22 de mayo del 2025 a las 04:01
Ciudad de México.- Durante años, el diseño fue el talón de Aquiles de la industria automotriz china. A pesar de sus avances en tecnología y electrificación, la estética de sus autos se percibía como genérica. Algo había que hacer… y lo hicieron: no inventaron una escuela propia, sino que decidieron importar la que ya funcionaba.
Desde hace al menos una década, los fabricantes chinos ficharon a veteranos del diseño automotriz europeo -en su mayoría alemanes o formados en Alemania- para darle un giro radical a su imagen. Hoy, esa estrategia es uno de los secretos del éxito global de marcas como BYD, Geely, Chery o Xiaomi.
Pero no se trata sólo de poner un nombre europeo en el organigrama. El fenómeno es más profundo. En las oficinas de diseño de las compañías chinas, se replican los procesos de trabajo de los fabricantes alemanes: maquetas a escala real, revisiones semanales, debates estéticos en equipo.
Entre la inspiración y la copia
Las líneas suaves del cofre, los faros alargados, las superficies limpias. En el pasado Salón del Automóvil de Shanghai, muchos de los nuevos vehículos eléctricos parecían salidos de un estudio europeo. Las imitaciones burdas han quedado atrás, aunque aún persisten formas que evocan siluetas o rasgos de modelos ya conocidos.
En entrevista, Andrew Dyson, vicepresidente de Diseño en GWM, habló sin rodeos sobre el Ballet Cat -ese Beetle reinterpretado para el público femenino-. Lejos de esquivar la comparación, Dyson explicó que el modelo fue concebido como un homenaje deliberado a una figura icónica del diseño automotriz. Para él, el legado estético occidental no es algo que deba ocultarse, sino una referencia valiosa que puede resignificarse.
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Lo que estamos haciendo aquí es rendir homenaje a un diseño clásico. Este es el primer modelo fabricado por una empresa china con ese propósito”, dice Dayson. A diferencia del Volkswagen Beetle original, que tenía sólo dos puertas, este vehículo tiene cuatro, lo que marca una diferencia importante en funcionalidad sin romper con la estética retro.
Sin embargo, en esa línea delgada entre homenaje e imitación se esconde uno de los dilemas más complejos del diseño contemporáneo: ¿cuándo deja de ser influencia y se convierte en plagio? ¿Hasta qué punto un trazo -una caída del techo, un tipo de calavera, un pliegue sobre el cofre- pertenece al diseñador y no a la marca que lo contrató?
Un ejemplo claro de este dilema es el Hongqi H9, una berlina de alta gama china cuyo diseño recuerda notablemente al Rolls-Royce Ghost, con su silueta imponente, parrilla vertical cromada y detalles de inspiración neoclásica. Este parecido no es casual: ambos modelos fueron concebidos por la misma mente creativa, Giles Taylor, quien fue director de diseño en Rolls-Royce antes de incorporarse a FAW como jefe de diseño global.
Las disputas no han tardado en llegar. Porsche envió una advertencia legal a Xiaomi por el parecido del SU7 con el Taycan. Land Rover demandó en China a Jiangling Motors por la copia casi exacta del Evoque en el modelo Landwind X7. BMW hizo lo mismo cuando el coche eléctrico de la startup Qiantu Motors replicó su parrilla doble.
Aunque algunos tribunales chinos han fallado a favor de los fabricantes occidentales -como en el caso de Land Rover-, la mayoría de los casos terminan en zonas grises. Las formas pueden ser similares, pero no idénticas. Y la ley protege la originalidad, no el estilo.
Un nuevo orden
Hoy, los autos chinos que se venden en Europa, América Latina o Medio Oriente reciben el respaldo de los premios de diseño más prestigiosos del mundo, como el Red Dot Award, el iF Design Award y el Good Design Award. Por ejemplo, el Geely Yinhe Starship, un prototipo de SUV revelado durante el Auto Show de Beijing 2024, fue distinguido ese mismo año con el Red Dot Award: Design Concept.
Otro ejemplo es el MG Cyberster, un deportivo eléctrico que ya es parte de la historia del diseño automotriz: es el primer vehículo producido en China que ha logrado ganar los tres premios mencionados, incluyendo el iF Design en la categoría de experiencia de usuario.
Al frente del diseño de MG en Europa está Carl Gotham, actual director del estudio SAIC Design Advanced London. Con más de dos décadas de trayectoria en la industria automotriz, Gotham es una figura clave en la reinterpretación del legado británico de MG bajo la propiedad de SAIC Motor.
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