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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 4 de diciembre del 2021 a las 04:22
Ciudad de México.- México ha sido durante mucho tiempo un centro de fabricación, pero cada vez más se está moviendo hacia procesos de mayor valor y ahora representa del 3 a 4% de las importaciones aeroespaciales a Estados Unidos, frente al 1.5% en 2010, destacó The Economist.
La publicación británica dijo que en contraste, la participación de China, que era la misma que la de México hace una década, ahora es solo del 1% y las sanciones estadunidenses y los aranceles sobre los productos chinos explican gran parte de este cambio, así como el aumento de los salarios en China y la dificultad de hacer negocios allí.
Además, los cierres de fronteras inducidos por la pandemia, el aumento de los costos de transporte y las demandas de los consumidores de gratificación instantánea han empujado a las empresas de todo el mundo a considerar la posibilidad de acortar sus cadenas de suministro.
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Esta es una oportunidad de oro para México”, dijo la consultora Helen Wang.
Además de la industria aeroespacial, la fabricación de dispositivos médicos y otros productos electrónicos está en auge.
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Estamos haciendo cosas (en México) que antes hubieran tenido que hacerse en Japón o Alemania”, presume Eduardo Salcedo, gerente de operaciones locales de Össur, una empresa islandesa de dispositivos médicos.
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El norte de México está creciendo a tasas similares a las de Asia”, dijo Luis de la Calle, un consultor y exfuncionario de la Secretaría de Economía.
Pero a pesar de su cercanía a Estados Unidos, México tiene sus deficiencias. Los parques empresariales ofrecen instalaciones de clase mundial, pero la infraestructura exterior, desde las carreteras hasta los puertos, es de baja calidad, indicó De la Calle.
Algunas de las causas de los problemas de México están fuera de su control. Cuando el Gobierno de Estados Unidos habla de “near-shoring”, realmente significa onshoring, dijo Bill Reinsch de CSIS, un grupo de expertos en Washington.
Además, el presidente Andrés Manuel López Obrador no ha ayudado y parece disfrutar desconcertando a los inversionistas.
Poco después de asumir el cargo, canceló un nuevo aeropuerto para la Ciudad de México. En 2020, también canceló una inversión de mil 400 millones de dólares en una nueva fábrica de Constellation Brands que estaba casi terminada. Ha debilitado a los reguladores independientes absorbiéndolos en el Gobierno o recortando sus presupuestos.
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