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Axtérix y Obélix se mantienen vigentes, retoman sus aventuras

Por Agencia Reforma

Publicado el martes, 28 de noviembre del 2023 a las 11:57


Para El Lirio Blanco, comparte Conrad, la principal presión fue precisamente conservar la herencia de sus creadores originales

Ciudad de México.- Pese a las innovadoras tácticas del Imperio Romano, la aldea de los más famosos galos irreductibles no deja de resistir, todavía y siempre, al invasor.

Uno que, infiltrado esta vez entre Astérix, Obélix y el resto de personajes creados por René Goscinny y Albert Uderzo, genera conflictos con sus frases e ideas de pensamiento positivo, tal cual lo muestra El Lirio Blanco (Hachette Livre, 2023), la entrega 40 de la emblemática historieta francesa.

Hay un elemento externo que va a entrar en la aldea y que va a traer problemas a los códigos y a las relaciones entre la gente”, describe en entrevista remota el historietista francés Fabrice Caro, conocido como “Fabcaro”, autor de este número que se distingue de aquellos en los que tradicionalmente los galos suelen visitar otras regiones.

Ese elemento externo es un gurú que trae esta nueva filosofía llamada ‘El Lirio Blanco’, que trata sobre el pensamiento positivo y el desarrollo personal, y esto va a alterar completamente el equilibrio (entre los aldeanos de Armórica)”, continúa el también novelista.

Así, el álbum arranca con Julio César dándole una oportunidad a Amorodius, médico en jefe de sus ejércitos, quien bajo la máxima de “un legionario feliz es un legionario combativo” ha prometido que su remedio permitirá al líder romano pasar a la historia como “quien renovó el arte de motivar a los hombres”.

Le enseñaré a tus hombres a pensar positivo, ¡a estar en paz consigo mismos para estar listos para el combate!”, asegura Amorodius, insufrible promotor de una vana aceptación, falso adulador y esotérico creyente de las energías.

La historieta 40 del fenómeno global Astérix, que desde su primera aparición en 1959 suma más de 392 millones de álbumes vendidos en el mundo y traducciones a 117 idiomas, es la primera sin la supervisión de Uderzo, fallecido en marzo de 2020.

Uderzo fue más bien un guía para mí; él no estaba cerca para frenarme en lo que yo hacía (…) Creo que sabía que tenía que ser libre para poder desplegar la energía necesaria para crear los álbumes”, cuenta a REFORMA el dibujante y artista Didier Conrad, quien junto con el escritor y colorista Jean-Yves Ferri tomó la batuta de Astérix desde hace una década.

Inicialmente (Uderzo) me corrigió; creo que al final del primer álbum que hice (Astérix y los pictos, 2013) me dijo que el entintado era demasiado pesado, y hasta ahí. Después de eso realmente no dijo nada. Entonces, diría que desde 2015 he podido hacer prácticamente lo que he querido”, remarca.

Para El Lirio Blanco, comparte Conrad, la principal presión fue precisamente conservar la herencia de sus creadores originales, asegurándose de no traicionar su esencia.

Lo que fue más importante para mí fue el cambio de guionista, porque obviamente no sabía si iba a funcionar estar con alguien nuevo, y al final funcionó muy bien. Eso fue genial”, celebra Conrad.

Y es que el hecho de que Fabcaro fuera invitado a escribir este número, siendo así el cuarto autor oficial de los álbumes de Astérix -empresa separada de lo concerniente a las películas y otros productos-, constituye un hecho inédito, pues tras la muerte de Goscinny en 1977 Uderzo se hacía cargo tanto de las ilustraciones como del texto; “siempre escribió solo, nunca invitó a nadie”, refrenda Conrad.

(Para mí), fue una responsabilidad enorme porque Astérix es un poco una institución, es un patrimonio que hay que preservar; existe desde hace 65 años y fue creado por dos genios a los que no queremos traicionar”, resalta Fabcaro, diciéndose profundamente honrado de haber sido invitado a escribir para un personaje que ha leído desde joven.

Dicho esto, me divertí haciéndolo y creo que me permití hacerlo sin demasiada presión y sin pensar demasiado en la responsabilidad que representaba porque, de lo contrario, hubiera sido demasiado. Así que traté de hacerlo ligero, y lo disfruté”.

 

A la espera del impacto que pueda tener el primer número gestado por completo por una nueva generación de creadores, Conrad asegura que nuevas aventuras del astuto y aguerrido Astérix y del noble y enamoradizo Obélix continuarán saliendo, probablemente a un ritmo bianual como hasta ahora, ya sea que los sigan escribiendo Ferri y Fabcaro o un nuevo equipo.

Incluso si nosotros paráramos, alguien más entraría y se haría cargo”, subraya, dando certeza a que esa formidable resistencia de los galos irreductibles perdurará por muchos años más. ¡Por Tutatis!

Vigencia patente

Al ser un mundo imaginado desde la actualidad, aunque cargado de robustas referencias históricas, Astérix tiene la oportunidad de mantenerse vigente con cada nueva entrega.

Ese mundo se desarrolla de acuerdo con nuestro mundo contemporáneo, así que evoluciona con nosotros y con nuestra sociedad”, sostiene Conrad.

Historias de autoridades que tendenciosamente buscan limpiar su imagen pública (Astérix en Italia, 2017), o del sesgado manejo de la información que suelen hacer (El papiro del César, 2015) dan prueba de esa correspondencia con la realidad actual.

Y lo mismo puede apreciarse en el más reciente episodio, en el que el antagonismo proviene de aquella corriente de bienestar individual conocida como wellness.

Me inspiré en los autores de libros sobre desarrollo personal, por ejemplo, pero también en quienes son propensos a la medicina alternativa, o en los políticos y en los influencers de las redes sociales; básicamente, en cualquiera que use palabras y seducción para establecer su poder”, detalla Fabcaro.

De ahí que las viñetas de El Lirio Blanco muestren a Amorodius, quien dice basar su método en el filósofo griego Benévolos, perturbando el ánimo de los galos mediante palabras y frases que parecen extraídas de los manuales de autoayuda, los cuales usualmente también dicen tener fundamentos filosóficos.

Karabella, ¡debes canalizar tus pulsiones y transformarlas en una fuerza constructiva! ¡Despuntas, resplandeces, este don que tienes es hermoso!”, dice el romano a la esposa del jefe de la tribu, Abraracúrcix.

¡Posees una hermosa energía, Obélix! Tu rudeza arcaica oculta un corazón tierno y atento a los demás”, arroja Amorodius al fornido pelirrojo de trenzas.

No hay nada que temer”, expresa Astérix al druida Panorámix. “Dice frases bonitas, pero sin importancia. ¡Nuestros amigos tienen bastante personalidad como para seguirlo a lo tonto!”.

¿Logran los galos de Armórica tener mayor criterio que los no pocos seguidores de los Amorodius del mundo real? La respuesta está en las páginas del álbum lanzado mundialmente el pasado 26 de octubre.

Un mensaje de unidad y democracia

A casi 65 años de la aparición de un grupo de rudimentarios aldeanos que se niegan a permitir la conquista romana por sobre toda la Galia en el 50 a.C., ¿qué se puede aprender de ellos en pleno siglo 21?

Yo diría que el mensaje general es permanecer unidos incluso si estamos en un mundo caótico”, opina Fabcaro.

En los álbumes pueden pasar muchas cosas, pero al final nunca hay un compromiso total con la guerra y la gente se une. Puede que suene muy color de rosa y optimista, pero el mensaje principal sigue siendo: incluso si las cosas son difíciles, hay que permanecer juntos, hay que mantenerse unidos. Es un mensaje bastante humanista”, añade.

Para Conrad, por su parte, en esa sociedad tribal y familiar de Astérix hay un ejemplo de democracia donde la armonía y el consenso terminan por imponerse a la discordia.

Cada habitante es igual, y para solucionar sus conflictos se golpean entre sí, pero al final comerán juntos en torno a un banquete. Para mí, representa este pequeño ideal de democracia directa”, reitera.

Símbolo universal de resistencia y coraje ante los imperios y el colonialismo, la figura de Astérix parece ofrecer un mensaje de singular pertinencia en un mundo donde las acometidas bélicas motivadas por la ambición económica y territorial persisten sin freno alguno.

Astérix tiene que ver con preservar la identidad. Se trata, pues, de resistir a un sistema que intenta cambiar los valores”, enfatiza Conrad. “También es un mensaje de tolerancia porque se trata de preservar un estilo de vida dejando que otros tengan el suyo propio”.

Así, una imagen como la de galos, normandos, sármatas, kushitas y demás tribus compartiendo la mesa en una historia como Astérix en Italia resulta, si no un modelo, acaso un férreo deseo para este convulso mundo fuera de las páginas.

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