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Publicado el martes, 16 de septiembre del 2025 a las 04:05
Ciudad de México.- Decenas de localidades del “sur profundo” de Estados Unidos celebran el centenario del nacimiento de Riley B. King, conocido mundialmente como B.B. King, el nombre que definió la música blues de varias generaciones.
Cuando B.B. King murió el 14 de mayo de 2015 en su casa de Las Vegas a los 89 años, el artista dejó un legado musical que fusionó el “country blues” con ritmos urbanos caracterizados por su guitarra vibrante y su voz cansada.
En su autobiografía, Blues All Around Me (1996), King (nacido el 16 de septiembre de 1925 en una plantación de algodón en Indianola) explicó su motivación: “Quería conectar mi guitarra a las emociones humanas”.
Tan importante fue su aportación directa al mundo musical de Estados Unidos, y del resto del mundo, como su influencia en innumerables músicos, desde Jimi Hendrix a Carlos Santana pasando por Eric Clapton o Peter Green.
Leyenda musical
Fuera de las fronteras de Estados Unidos, B.B. King colaboró con artistas como el guitarrista flamenco español Raimundo Amador. Poco después de su muerte, Amador confesó que no fue fácil convencer al “bluesman” a que tocase con él.
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La primera vez me dijo que no. Luego le mandé una cinta en la que yo tocaba encima de su música”, explicó Amador en una entrevista a la Cadena Ser en 2016. Finalmente B.B. King aceptó y de ese inicial rechazo surgió una amistad trenzada con el lenguaje musical. Poco después de su muerte, el entonces presidente de E.U., Barack Obama, señaló que “el blues ha perdido su rey y Estados Unidos ha perdido una leyenda”.
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B.B. King era el hijo de un aparcero de Mississippi, se formó en Tennessee, y se convirtió en el embajador que llevó su música profundamente estadunidense a su país y al mundo. Nadie trabajó más duro que B.B. Nadie inspiró a más artistas emergentes. Nadie hizo más para difundir el evangelio del blues”, añadió.
Los Grammy
Ese “sur profundo” de plantaciones de algodón, herido por las cicatrices de la esclavitud y el racismo histórico es el que ahora recuerda el centenario del nacimiento del hijo del aparcero que ganó 15 premios Grammy y recibió la Medalla Presidencial de la Libertad en una Casa Blanca muy distinta a la de hoy.
Ciudades como Jackson (Mississippi), el inicio no oficial del llamado “camino del blues”, Indianola (Mississippi), Clarksdale (Mississippi) y Memphis (Tennessee) recuerdan su voz y guitarra. En Jackson, que entre 1920 y 1940 fue la residencia de muchos músicos de blues en su apogeo, meses de celebraciones terminarán en noviembre con el National Folk Festival. En Indianola, la ciudad del músico, se encuentra el Museo y Centro Interpretativo B.B. King que organizó un amplio programa conmemorativo que concluyó este fin de semana.
Hombre y guitarra
Otro de los grandes museos del blues está en Clarksdale, donde se exhibe “Lucille”, una de las míticas guitarras Gibson de King, en el Delta Blues Museum. Y en Memphis, donde B.B. King inició su carrera en 1947 como Dj en la emisora WDIA, la ciudad recuerda el centenario del “rey” con exposiciones y eventos.
En Memphis, acogido por su primo Bukka White, B.B. King forjó su identidad artística. Todavía no era B.B. King, simplemente Riley B. King. Pero en WDIA recibió el apodo de “Beale Street Blues Boy”, que se acortaría a “Blues Boy” King y finalmente B.B. King. Desde entonces, y durante seis décadas, B.B. King fue una presencia constante en el mundo musical, empezando por su primer éxito, Three O’Clock Blues (1951) hasta el álbum junto a Clapton Riding With the King (2000).
Parteaguas del río
Aunque sus discos cimentaron su reputación, eran los conciertos en vivo los que lo mantenían en activo. A pesar de sus crecientes problemas de salud, intentó realizar giras hasta el final. Su último concierto fue el 3 de octubre de 2014, en ‘House of Blues’ en Chicago.
El concierto terminó antes de lo previsto después de que King tuviese problemas de deshidratación y cansancio sobre el escenario. El ‘rey del blues’ canceló los ocho conciertos que tenía pendientes de esa gira y ya no volvería a pisar nunca más un escenario.
Hoy, un siglo después de su nacimiento, la voz ronca de B.B. King y los lamentos de su inseparable ‘Lucille’ siguen marcando el pulso del blues.
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