Por: Joel Martínez
El reporte de precios de junio ha dado un blindaje importante al banco central mexicano, para enfrentar cualquier contingencia frente a la Reserva Federal.
Tanto la inflación general como la subyacente de la segunda quincena (2ª Q) de junio, se ubican por debajo del techo de la banda oficial.
Desde 2004, Banxico ciertamente tiene como objetivo 3%, pero con una tolerancia de un punto hacia arriba y uno hacia abajo. Es decir, hay un rango oficial de 2% como piso y 4 de techo.
Esta aclaración es importante, porque la inflación general de la 2ª Q de junio fue de 3.18% anual, el esperado era de 3.44, desde una anterior de 3.55 por ciento.
La inflación general se acerca a 3%, una situación poco vista desde 2004, que tenemos ese objetivo.
Desde 2004, la inflación general, sólo en 50% de los años, ha logrado estar por debajo del techo oficial de 4 por ciento.
Sólo en dos de estos años (9% de las veces) se logró plenamente un 3 por ciento.
En el otro 50% de los años la inflación general ha estado arriba del techo.
Por su parte, la inflación subyacente quincenal fue de 3.94% anual, desde un 4.12% previo.
Lo nuevo es que entró en el rango superior del objetivo de Banxico, rompiendo a la baja el techo de 4 por ciento.
Desde 2004, la subyacente ha logrado llegar, en 82% de los años, por debajo de 4%, el techo oficial.
Sólo en tres años, (el 14%), se logró plenamente el 3 por ciento.
En condiciones normales, la Junta de Gobierno debería regresar a los recortes de su tasa de referencia.
Sin embargo, con la Fed en riesgos de subir cuando menos una vez, Banxico llega con fuerza para aguantar la pausa con una tasa de 6.50% y permitir que sea el tipo de cambio la válvula de escape.
Esta semana se vivieron cosas importantes, como dos reportes de precios de junio bastante buenos de Estados Unidos: las inflaciones al consumidor y al productor fueron debajo de las esperadas.
No obstante, los excelentes datos de inflación se explican casi en su totalidad por la caída de los precios de la energía que hubo en junio.
El caso más emblemático fue el de la inflación al consumidor de junio, reportada el martes de esta semana:
El Índice de Precios al Consumidor de junio cayó 0.4%, se esperaba una baja de 0.1, desde el 0.5 anterior.
A tasa anual, la inflación general fue de 3.5% menor que el 3.8 esperado y que el 4.2% anterior.
La inflación subyacente fue de 0.0%, menor que el 0.2 esperado y que el 0.2% previo.
La subyacente anual fue de 2.6%, desde el 2.8 esperado y del 2.9% anterior.
El índice de energía cayó 5.7% en junio, después de subir 3.9 en mayo, 3.8 en abril y 10.9% en marzo.
Este fue el que más contribuyó a la disminución mensual de todos los artículos, compensando los aumentos en otros índices, incluidos los de vivienda y alimentación.
El problema es que el reinicio de la guerra ha rebotado los precios del petróleo durante julio: 20% el Brent, 16 el WTI y 12% la gasolina.
La gasolina sigue sin bajar de manera fluida, por una falta de oferta mundial debido a la destrucción de refinerías.
Esto además de los riesgos que se han mencionado en los documentos de la Fed (Minutas, Informe semestral, etc.) de presiones inflacionarias por el desarrollo de la Inteligencia Artificial:
Cuellos de botella en la construcción de grandes centros de datos, que ya tienen opositores en varias poblaciones.
Falta de oferta de energía eléctrica.
Por eso hay precaución, los futuros de los fondos federales siguen descontando un apretón monetario para el Comité de Tasas de la Fed (FOMC, por sus siglas en inglés) del 16 de septiembre.
Se perfilaría una pausa para el FOMC del 29 de julio.
El jueves 23 de julio se reporta en México la inflación de la primera quincena de este mes, donde podría reforzarse la caída de la subyacente.
La permanencia de este blindaje puede llevar a mayores recortes de la tasa Banxico en caso de que la Fed pueda asegurar que mantendrá su tasa, o hasta que podría bajarla.
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