¿Me siento bloqueado emocionalmente?
Ejercicios para eliminarlos
Hace unos años tomé el curso “Cambia tu mente, cambia tu cuerpo, cambia tu vida” de Juan Lucas Martin, sicólogo argentino, especializado en traumas, estrés postraumático y trastornos de ansiedad, y justo recordé algunas de sus lecciones. Y es que siempre he creído en el poder de la visualización, pero el escuchar la historia de la curación de Juan me recordó el poder de nuestro pensamiento, y cómo al tomarnos de la mano de Dios y al tomar responsabilidad sobre lo que pensamos y lo que sentimos; Dios se manifiesta de una forma impresionante en nuestra vida.
La mente humana puede usar ciertos mecanismos para suprimir recuerdos, ideas u obsesiones con el fin de reducir la carga emocional negativa. Todos hemos querido borrar o bloquear algún pensamiento o recuerdo doloroso, pero ciertamente no hay recursos concretos sobre cómo manejarlo asertivamente y/o sanarlo. Podríamos recordar lo doloroso y no resuelto, y hacernos adictos a esa emoción creyendo que “somos eso” o que eso jamás nos dejará avanzar o ser felices. Y un bloqueo emocional es justo ese muro que no nos permite concentrarnos. Es ese mecanismo de defensa que se activa de manera consciente o inconsciente al momento de enfrentar esas situaciones.
Existen técnicas que no requieren cierta intervención clínica y que nos pueden servir de apoyo para atravesar estas experiencias. Por ejemplo; Dibujar mandalas, dar paseos cortos, bailar… nos permite despejar la mente.
Pero… ¿Qué actividades en concreto nos ayudan a desbloquearnos?
1. Reconocer y aceptar las emociones presentes.
Como explican en una publicación de la Universidad de Chile, si reconocemos nuestras emociones, las gestionamos conscientes de lo que nos pasa. Entonces, uno de los primeros ejercicios que deberíamos hacer para eliminar los bloqueos emocionales es identificar lo que sentimos.
“Cuando rechazas o reprimes lo que sientes, no das con la raíz de lo que te angustia. Lo adecuado es tomarte unos minutos para pensar con calma y sin juzgar, hasta dar con eso te provocó el malestar. Después, poco a poco, comienzas a drenar lo que te agobia y tendrás más claridad para saber qué hacer frente a ello”. (Maca Nuñez).
2. Darles salida.
Hay ejercicios físicos como el baile, o el incluso sacudirnos que nos permiten fluir. Recuerdo una de mis certificaciones con que mi maestra siempre comenzaba la clase con música y bailando. Suéltate, suele al volumen, y recuerda esa canción que tanto te causa alegría.
3. Concéntrate en el presente, respira, visualiza y medita.
Gestionarte espacios para respirar y aquietar la mente, permite aquietar el espíritu. Detenerte y hacer conciencia del presente, sostenerte en gratitud, nos permite conectar con nosotros mismos y ver las situaciones desde otra perspectiva. Visualízate en armonía y sostente ahí.
Esto también reduce el estrés, permite bajar el acelere mental y te genera paz interior.
4. Encuentra tu deporte.
El Experimental Brain Research explicaba los beneficios sobre el ejercicio y cómo este «reduce la percepción de emociones negativas, anima a las personas a reinterpretar las situaciones emocionales de forma positiva o no emocional, y mejora el control sobre la expresión emocional». El ejercicio nos ayuda en todo, así que encuentra el que te gusta o el que mas disfrutas.
5. Repite afirmaciones positivas varias veces al día.
¿Cómo te hablas y qué te dices constantemente? Mel Robbins habla de su famoso habito de mirarte al espejo y decirte que “Eres suficiente”. ¿Qué puedes decirte?
Intenta repetirte constantemente:
* «Merezco estar bien».
* «Me merezco lo mejor».
* «Me permito perdonar y liberar el peso del pasado».
* «Confío en mis decisiones y en que puedo superar los desafíos». Escríbelas en un papel y pégalos por todos lados.
6. Cambia de ambiente o muévete de lugar.
En esos momentos en los que te sientes muy enredado mental o emocionalmente, busca la naturaleza. Encuentra un punto donde te sientas con mayor bienestar.
Te ayudará de forma instantánea a reducir el estrés.
7. Escribe para acomodar lo que esté en tu mente.
La escritura terapéutica no sólo sana heridas del pasado, sino que también ayuda a que nos conozcamos más, favorece las relaciones con otros y mejora las estrategias de afrontamiento. Cuando te bloqueen las emociones, escribe libremente lo que sientes, no tienes que cumplir con una estructura, solo saca lo que pasa en tu interior.
Todos vivimos bloqueos. Tal vez por estrés, por conflictos familiares, por sobrecarga de trabajo, por traumas, por cierta química cerebral alterada, por algún abuso, por problemas financiero, por vivencias traumáticas o por alguna depresión o trastorno. Todos estamos expuestos y todos en algún momento nos sentimos bloqueados mental o emocionalmente. Y esto se manifiesta desde síntomas como frustración, ansiedad, aislamiento y falta de confianza en sí mismo.
Los bloqueos emocionales no ocurren de un mismo modo para todas las personas; por lo general, surgen como respuesta a una situación o contexto en el que se siente la necesidad de este mecanismo de defensa. Si sientes que esto te rebasa, no dudes en pedir ayuda. Un especialista puede darte las herramientas para identificar y superar traumas viejos. Así que, si estas experiencias te sobrepasan, sin pensarlo: pide ayuda. También es recomendable rodearte crear tu red de apoyo, esas personas con las que te sientes tú y sientes que puedes desahogarte; recuerda que un círculo de apoyo despeja y te permite transitar el proceso de forma más ligera.
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