Por: Roberto Gómez Junco
El América se convirtió en el primer tricampeón del futbol mexicano en la ya no tan corta historia de los torneos cortos.
Siendo claramente superior al Monterrey en la serie final de 180 minutos, aunque con muchos apuros en los últimos 15, el América redondeó su mejor Liguilla en mucho tiempo, a pesar de no haber tenido una buena Fase Regular del torneo, en la que terminó ocupando el octavo lugar en la tabla, obligado por lo tanto a pasar por la vía del Play In, octavo lugar, pero ya en esa Liguilla mucho mejor que el segundo, el primero y el quinto, equipos a los que enfrentó y venció con sobrados merecimientos.
Tras su azarosa Fase Regular, el América se encargó de eliminar primero al Toluca, poderoso segundo lugar que ni las manos metió en esa serie que arrojó un contundente 4-0 a favor de los americanistas.
Después dejó en el camino al Cruz Azul, que había sido el mejor a lo largo del torneo, con un apretado 4-3 en aquel vibrante segundo partido, pero desplegando mucho mejor futbol que el conjunto celeste.
Y finalmente doblegó con autoridad (3-2 en el global), a unos Rayados, que en realidad opusieron cabal resistencia solamente durante los primeros 40 y los últimos 20 minutos del duelo de 180.
Como el Monterrey perdió muy pronto a Lucas Ocampos, quien tal vez era en ese momento su más importante futbolista, el último tramo hacia el título se allanó sobremanera para un América que bajo el inteligente liderazgo de André Jardine enarboló a plenitud ese rasgo que tanto lo ha distinguido: su capacidad para jugar mejor en la medida en que crece la importancia de lo que está en juego.
Lo que al Monterrey le faltó por enésima ocasión, como al Toluca y al Cruz Azul, al América volvió a sobrarle. Esa rara costumbre de jugar en las fases finales como en ellas debe jugarse para terminar alzando el título.
Que los Rayados fortalezcan como puedan un plantel que a lo largo del torneo se mostró menos sólido que lo previsto. Que también lo hagan los Tigres, el Cruz Azul y el Toluca, de preferencia con algunos más que sean capaces de ubicarse en ese elevado nivel de competencia, y que todos le aprendan algo a este América que, a pesar del histórico torneo del Cruz Azul en la Fase Regular, es el equipo que mejor ha jugado en el futbol mexicano, no desde hace tres, sino desde hace seis o siete torneos.
La gran interrogante es por qué el América bajó a tal grado su desempeño en esta Fase Regular, si las múltiples lesiones y la falta de una buena pretemporada son suficientes argumentos para justificar tal decremento en su juego. Pero aún así resulta inobjetable la obtención de este título que lo convierte en un brillante tricampeón del que queda por verse qué más consigue, qué tanto sigue ganando prestigio, títulos y cosas.
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