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Coahuila

Busca Trump reanudar Plan Colombia, guerra de Nixon y Calderón

Por César Dávila Quintero

Hace 9 meses

La presión de los gobiernos estadounidenses para el combate a las drogas ha tenido efectos muy negativos para los países que se enfrentan con su propio ejército, sin que se llegue a un resultado sustantivo. 

La insistente presión de Estados Unidos en la lucha antidrogas ha generado efectos devastadores en los países que han militarizado sus esfuerzos, sin alcanzar resultados significativos. La realidad es que los Estados Unidos tiene una enfermedad terrible llamada adicción a las drogas, y han buscado combatirlas desde muchos frentes, pero con menos intensidad bélico en los límites de su territorio.

Plan Colombia

El Plan Colombia fue un acuerdo militar entre Estados Unidos y Colombia celebrado en el año 2000 por el presidente BILL CLINTON y que continuó George W. Bush, este plan buscaba erradicar el narcotráfico, principalmente de cocaína, que fluía desde Colombia hacia Estados Unidos, la lógica era coherente, en lugar de atrapar a los narcomenudistas en Estados Unidos, querían mitigar el problema desde su causa raíz, y Colombia acaparaba los cultivos. Después de 15 años de intervención y enfrentamientos en suelo colombiano, su resultado fue un fracaso total en la reducción de los cultivos de la cocaína y su exportación hacia los Estados Unidos, de hecho, se incrementó; Además que se agravó la contrainsurgencia de la guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) llevando al país a una serie de batallas internas, que derivaron en la militarización del país, marcando la vida cotidiana de los colombianos. Las estimaciones de muertos fueron de hasta 800 mil personas, donde cerca del 80% fueron civiles y el 20% combatientes. La época negra finalizo con un acuerdo de paz en el 2015 del cual Colombia aun no logra recuperarse.

Guerra de Calderón

Algo similar sucedió en México en el gobierno de FELIPE CALDERÓN, donde a partir del 2006, y bajo la presión otra vez de George W. Bush, en lugar de combatir con dureza las drogas en su país, los Estados Unidos presionaron a México como “carne de cañón” para combatir los carteles al interior de nuestro territorio, si ya habían intentado atacar el origen con Colombia, ahora tocaba mitigar el trampolín llamado México. El fallido resultado es por demás conocido: Un aumento en homicidios con tasas del 192%, fragmentación de carteles que se convirtieron a pequeños grupos más violentos, permutando algunos su función al secuestro y el robo, el aumento de la corrupción que terminó con el funcionario de más alto nivel en una cárcel de Estados Unidos, iniciando una época de terror conocida en el norte como la “época de las balaceras”, sin resultados significativos para reducir el flujo de drogas hacia Estados Unidos. 

Cambio de Estrategia

Posteriormente el expresidente ENRIQUE PEÑA NIETO continuó con la misma estrategia, con un aumento en homicidios en 59%, hasta el gobierno de López Obrador que, si bien la bola de nieve en homicidios,  continuaba en ascenso, con 190 mil al final de su sexenio, la estrategia de “abrazos, no balazos” finalizó con una reducción porcentual de -10% con respecto a cuando este inicio de su gobierno; cabe señalarse que desde Peña y AMLO, el país respiró una mayor paz social, ya que la violencia se centraba en ciertas zonas de Michoacán, Guanajuato, Michoacán, Guerrero, Chihuahua y Baja California, con casi inexistentes enfrentamientos generalizados dentro del territorio nacional, aun así, en todos los casos anteriores, el flujo de drogas de México hacia Estados Unidos nunca mermó.

Negación a cooperar de los gobiernos de izquierda

Recientemente Donald J. Trump vuelve a presionar a México para buscar el combate a las drogas, pero en esta ocasión busca que el ejército norteamericano intervenga directamente en México, para lo que la presidenta CLAUDIA SHEINBAUM fue contundente en su negación, aludiendo los límites de soberanía que mandata la Constitución. La misma línea marcó AMLO en su mandato al expulsar agentes norteamericanos de México. Sin embargo, Trump seguramente no va a quitar el dedo del renglón con sus 48.5 millones de adictos según la National Survey on Drug Use and Health, además del récord de 107 mil muertes por sobre dosis en el 2023, con 70% de estas atribuidas al fentanilo. 

Con las recientes medidas de presión, Trump alimenta las fantasías hollywoodenses de sus seguidores, idealizando a su armada realizando operativos tipo SWAT, con MARINES aniquilando narcotraficantes latinos, en tan sólo unos días. 

Lo curioso es que nadie exige que esos operativos fantasiosos tipo SWAT se ejecuten en territorio norteamericano, donde no requieren permiso para llevarlos a cabo. El pasado 6 de mayo, la abogada general del gobierno de Trump, PAM BONDI, anunció la más grande detención de fentanilo en la historia de la DEA con 3 millones de pastillas, 4 millones de dólares en efectivo y 11 kilos de fentanilo en polvo. Lo anterior es relevante porque tanto la DEA como el FBI han sido objeto de crítica por su efectividad, y si bien 6 de los detenidos eran ilegales, 10 de ellos eran narcos gringos. Esto alimenta la pregunta: ¿Por qué esos GI-JOES que Trump quiere traer a México, no combaten a sus cárteles en su propio país?

¿Por qué Estados Unidos no quiere hacer la guerra al narco en su territorio? 

La respuesta viene desde la mala experiencia del expresidente RICHARD NIXON, que le declaró la guerra a las drogas en los setenta, y resultó en cárceles abarrotadas, problemas raciales, y como el consumo era de ellos mismos, la prohibición hizo subir el costo de las drogas, que derivo en el nacimiento de nuevos cárteles o mafias (oferta y demanda) fecundándose nuevas zonas de guerra y demás grupos delictivos. 

Es por ello que desde hace tiempo, los Estados Unidos necesitan una guerra contra las drogas, pero no en su territorio, para no mancharse, y buscan a ver qué país afloja en el proceso: “Ellos buscan poner las balas, y que México ponga la sangre”.

@CesarDavilaQuin

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