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Coahuila

Calles misteriosas, curiosas y sobrenaturales

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 4 años

Leyendo el buen libro de mi querido tocayo, el doctor Carlos Recio Dávila, Espacios geográficos, urbanos, públicos y de tránsito de Saltillo. Siglos XVI al XX, un amplio e interesante documento de investigación sobre la ciudad, me sorprendió porque encontré, entre otras muchas cosas, que la calle Sebastián Lerdo de Tejada, llevó antes varios nombres, entre ellos el de Calle de Gaytán (sic).

El libro narra hechos sobresalientes y sobrenaturales.

Un viajero caminaba por la calle Juárez, cuando de una casa en ruinas apareció un niño, quien a señales le indicó que lo siguiera y fueron a dar un túnel, que terminaba en una pileta de agua, donde el niño se fue hundiendo, hasta desaparecer.

Según la leyenda, en la plaza Félix U. Gómez, del barrio del Ojo de Agua, existió un frondoso nogal, y bajo su sombra descansó el padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla.

Por el Merendero Saltillo, se aparecía por las noches una dama de buen ver. Un hombre ebrio la siguió hasta el panteón de Santiago, donde la mujer se transformó en un esqueleto, dice el individuo que hasta lo borracho se le quitó.

Varios jóvenes de la calle Mina preguntaron a un hombre en la oscuridad que dónde habría algún baile, y este les dijo que en el barrio del Agua Chiquita, hacia el sur de la ciudad. Llegaron al baile y según ellos no encontraron bailadoras, todas estaban ocupadas, una de ellas tiró un pañuelo. Al otro día regresaron y preguntaron si habría gente en el domicilio, una vecina les dijo que hacia 20 o 30 años la casa estaba desocupada. Se asomaron por una rejilla y en el patio estaba el pañuelo que la chica había tirado la noche anterior.

Isaura Delgado engañó a su marido y este la asesinó, hecho registrado en el famoso callejón Arroyo o Caracol, que por mucho tiempo se le conoció como el callejón de la Delgadina, por el apellido y la estructura de la difunta.

En Allende y Lerdo, dos reconocidos católicos saltillenses, Felipe Brondo y Jesús María Dávila, impidieron que un sábado de gloria se quemara un judas vestido de sacerdote.

El compendio del doctor Recio Dávila, es de más de 500 páginas, incluye relatos e historias de arroyos, ojos de agua, montañas y cerros. Barrios, colonias, fraccionamientos, túneles y zonas singulares. Plazas, mercados, parques y panteones. Avenidas, bulevares, calles, callejones, calzadas y privadas.

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