»El fantasma de la crisis financiera de 2007-2008 vuelve a rondar el mundo. El quiebre de dos bancos en Estados Unidos encendió las alarmas en los mercados internacionales y aunque el Gobierno de Joe Biden toma medidas para evitar un “contagio”, los analistas no descartan un efecto dominó transfronterizo», escribe Gerardo Moyano en la nueva edición del bisemanario «Espacio 4».
»La caída del Silicon Valley Bank (SVB), con sede en California, el pasado 10 de marzo, y la del Signature Bank (SB) de Nueva York, dos días después, son parte de la crónica de una quiebra anunciada, pues fueron provocadas por un aumento en las tasa de interés de los bonos de la Reserva Federal de EU, el cual fue comunicado con bastante anticipación.
»En este sentido, el banco central del vecino país es parte de las causas que provocaron la crisis, pues las bajas tasas de interés que mantuvo prácticamente desde 2008 propiciaron que los bancos compraran más bonos para respaldar sus activos. Y ahora que la Reserva sube las tasas (de casi cero a 4.6%) para combatir la inflación, aquellas instituciones bancarias que apostaron en grande a los bonos (hoy devaluados) están a punto del colapso.
»De ahí que el Gobierno de Joe Biden se apresurara a asumir los pasivos de ambos bancos con la esperanza de evitar que la crisis se extienda a otros. Y aunque se niega por ahora a llamarlo “rescate” (salvar los depósitos, pero no a los accionistas), en la práctica se trata de un intento desesperado por evitar el colapso de un sistema “diseñado para quebrar”, según las palabras de Martin Wolf, editor asociado y principal columnista del Financial Times.
»“En estos momentos, el tema importante no es qué va a pasar con la economía, sino qué va a pasar con las finanzas. Es bueno que el miedo se haya reavivado en el sistema financiero”, señala Wolf en referencia a la necesidad de revisar la regulación bancaria (Financial Times, 15.03.23). “La quiebra del Silicon Valley Bank demuestra que hay agujeros en el dique regulador estadounidense. Esto no es una casualidad. Es lo que habían pedido los grupos de lobby: ‘líbrennos de regulaciones onerosas, clamaron, y produciremos milagros de crecimiento’”, ironiza.
»Este nuevo golpe al capitalismo ha encendido las alarmas en Europa, pues el Credit Suisse, la institución prestamista más grande de Suiza, atraviesa una situación similar a la de sus pares estadunidenses, la cual podría tener repercusiones en todo el sistema bancario europeo. Por el momento, el Gobierno suizo ha diseñado un sistema de emergencia para permitir la fusión entre Credit Suisse y el UBS, los dos mayores bancos del país, el cual se pasa por alto el voto de los accionistas en pos de la estabilización. Esta inusual intervención oficial ha calmado en buena medida los mercados, pero es otra señal de la debilidad del sistema bancario internacional.
»El colapso de Silicon Valley Bank —el decimosexto banco más grande de EE. UU.— y del Signature Bank son ejemplos claros de la vulnerabilidad del sistema financiero de Estados Unidos. Si bien el alza de intereses de la Reserva Federal los puso en una situación complicada, fueron los retiros de los clientes —principalmente empresas—, impulsados por el temor a perder su dinero, los que aceleraron la quiebra.
»Otro banco, el Silvergate Bank —famoso por sus estrechos vínculos con el mercado de criptomonedas—, también había colapsado días antes por una avalancha de retiros. Pero a diferencia del SVB y del Signature, no fue rescatado por los reguladores, sino que entró en liquidación voluntaria y se comprometió a pagar la totalidad de los depósitos. La andanada de retiros puso también en riesgo al First Republic y a otros bancos regionales (Western Alliance, East West Bancorp, Fifth Third Bancorp y KeyCorp)».
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