Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el sábado, 13 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo.- En los momentos más difíciles han sido reconfortadas con su presencia, y éste es el momento perfecto para agradecerle por las bendiciones que han recibido desde su llegada al Centro Estatal de Readaptación Social femenil.
Apenas terminaban de comer y se dieron prisa para terminar sus labores pendientes en el taller de corte y confección, con el fin de reservar un lapso de tiempo considerable para dedicarlo a la Virgen de Guadalupe, aprovechando los festejos que le rinde la comunidad mexicana cada 12 de diciembre.
Éste es uno de los días más esperados para Martha, quien dejó por un lado su actividad en el área de piñatas para acompañar a la virgen durante algunos minutos. Pisó la capilla del centro penitenciario y escuchó algunos cantos, sin embargo, tuvo la necesidad de salir por algunos minutos para completar su trabajo.
A paso veloz, consiguió algunas hojas con los cantos representativos a la Virgen de Guadalupe y regresó para acompañar a sus demás compañeras en la misa que ya había empezado, donde el padre Robert Cougan, vistiendo una sotana con la imagen de la guadalupana, dirigía algunas palabras hacia las feligreses.
“La fe no se termina cuando llegamos aquí. Al contrario, cuando pensamos que la vida nos está haciendo una mala jugada, Dios y la Virgen llegan y nos acompañan. Hacen que la vida dentro del centro sea menos tormentosa; se ayuda una misma en su paz interior”, comentó una de ellas.
Aunque la celebración había empezado, conforme pasaban los minutos seguían llegando más de ellas, quienes aunque se hubieran retrasado, no estaban dispuestas a abandonar la celebración más importante de esta semana.
Otra de las internas comentó que esta celebración es sólo la forma más humilde para mostrar su gratitud, aunque si por ella fuera, estaría en el Santuario de la Virgen de Guadalupe, haciendo sus reverencias, como acostumbraba a ir con su familia en años anteriores.
Las peticiones son prácticamente las mismas, aunque los agradecimientos parecen ser mayores. Para las internas del Cereso femenil, lo más importante es la salud y el bienestar de su familia, siendo éstas las únicas personas que las han acompañado en el tiempo que tiene cada una de ellas en el cumplimiento de su sentencia.
“La Virgencita siempre nos ha cuidado y a mi familia también, por eso hay que venir a darle gracias”, explica Bertha, quien se mostró sorprendida en el patio del centro penitenciario, no esperaba que la misa hubiera empezado temprano.
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