Seguridad
Por
Luis Lemini
Publicado el martes, 27 de enero del 2009 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Las causas difieren entre las necesidades económicas o el simple gusto de alcanzar el dinero sin tener que trabajar. Lo cierto es que los amantes de lo ajeno se mantienen a la orden del día en cualquier parte de la ciudad, y para muestra se encuentra Juan Jorge Medellín Luna, quien se inició a los 21 años en la peculiar carrera como ladrón.
Han pasado dos años desde que fue sentenciado por el delito de robo, aquel que cometiera en las afueras de un “yonque”, de donde extrajo algunas autopartes que se convertirían en la mercancía suficiente para solventar sus gastos del que prometía ser un fin de semana de diversión.
Fuera de responsabilidades familiares, sin esposa ni hijos, lo único que mantenía a Juan Jorge entre las calles de Saltillo, era la posibilidad de obtener algunas monedas en “chambas” de medio tiempo, hasta que encontró un empleo que le remuneraba incluso más que habiendo estudiado una carrera profesional.
“Apenas llevaba como ocho meses en una constructora, yo estaba en el área de block y hacíamos muchos todo el día, pero lo más importante es que me pagaban 2 mil 200 por semana, y todo el dinero enterito era para mí, aunque a veces el dinero se iba cuando menos te lo imaginabas”.
Es por eso que no encuentra justificación al robo que cometió en antaño, que además le acarreó problemas que hasta la fecha no ha podido arreglar con su familia, “mis papás no me han venido a visitar porque siguen enojados. La verdad es que ni he intentado hablar con ellos, pero parece que ellos tampoco”.
Según Juan Jorge, solamente un par de tías son las que le siguen brindando el apoyo económico y moral, al mismo tiempo que él se esmera en el taller de carpintería, en la fabricación de muebles de madera; “hay muchos que se la pasan haciendo cuadros, pero a mí me gusta mejor hacer muebles porque sale más dinero”.
Al menos tiene ese objetivo claro, suponiendo en poco tiempo podrá realizar la petición para un beneficio de preliberación, “ya me puse a estudiar en la preparatoria y cuando la termine voy a hacer un curso de soldadura, para ver si cuando salga puedo trabajar en algo de eso. La cosa es seguirle buscando”.
Sólo el encierro y la lejanía con su familia hacen de su estancia en el Centro de Readaptación Social un poco menos placentera de lo que dice, aunque según sus palabras, emocionalmente no ha perdido mucho, pues lo toma como una temporada de receso en una vida llena de excesos e irresponsabilidades a las que estaba acostumbrado.
“Aquí tienes muchas comodidades, porque no te falta ni la comida, ni el techo, ni un lugar en donde dormir, pero lo malo es que no está uno con la familia, y lo peor es que estén todavía enojados”, comenta el que se sorprende cuando ha sido fotografiado.
“A poco deveras es para el periódico… es que mi carnalillo no sabe que estoy en la cárcel, yo creo que piensa que estoy estudiando en el extranjero”, comenta en un sentido de burla mientras es llamado para continuar con sus labores.
Procesado por primera vez.
Su delito es el robo.
Sus padres le han retirado el apoyo.
Notas Relacionadas
Hace 58 minutos
Hace 1 hora
Hace 1 hora
Más sobre esta sección Más en Seguridad
Hace 2 horas
Hace 10 horas
Hace 10 horas
Hace 11 horas
Hace 11 horas
Hace 11 horas
Hace 11 horas
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Hace 12 horas
Hace 13 horas
Hace 14 horas