La postulación de más mujeres para el puesto de gobernador no significa pase automático, menos en un país machista como el nuestro. Pensar que el género es la llave para ser candidata, y más aún, para ganar una elección, como lo ha esbozado la senadora priista Verónica Martínez, es una quimera. Javier Mariscal aborda el tema en el bisemanario Espacio 4 (659).
“En un país con más de 126 millones de habitantes, de mayoría femenina (51.2%) y 32 estados, solo dos mujeres son gobernadoras. Para hacer efectiva la paridad de género, el Instituto Nacional Electoral (INE) obligó a los partidos a postular a siete mujeres para los comicios del 6 de junio en los cuales se renovarán, entre otros cargos, 15 gubernaturas. El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) había revocado el acuerdo del INE, pero terminó por validarlo.
“El paso es significativo, pues la fórmula se aplicaba solo para alcaldías y diputaciones –locales y federales y senadurías–. El principio cuestiona la lógica androcéntrica en la participación política y pone a debate la necesidad de que el ejercicio del poder sea practicado democráticamente por mujeres y hombres en condiciones de igualdad.
“La lucha por la equidad y paridad de género es añeja. En 1917, una de sus precursoras, Hermila Galindo (Lerdo, Durango, 1886-1954), secretaria particular del presidente Venustiano Carranza, envió al Constituyente un documento para abogar por ‘los derechos políticos de las mujeres’. Consideraba de estricta justicia que la mujer tuviera voto en la elección de autoridades, ‘porque si tenemos las mismas obligaciones que el varón ante la sociedad, razonable es que también tengamos los mismos derechos’.
“Han pasado más de 100 años desde entonces. En ese lapso, arduo y fatigoso, no solo se consiguió el voto femenino, sino también que las mujeres pudieran postularse a cargos públicos. Galindo fue la primera en competir por una diputación; no ganó, pero después de ella habría legisladoras, alcaldesas y unas cuantas gobernadoras. Y aunque no se ha conseguido la alternancia de género en la presidencia, seis mujeres han sido candidatas.
“Una encuesta de De las Heras Demotecnia, sobre las elecciones del 6 de junio refleja el contexto machista en nuestro país. Aunque 45% de la muestra considera conveniente que las mujeres tengan mayor participación en la política, solo 11% acepta que sea en cargos importantes. La empresa señala que, si bien para el 60% la participación femenil en campos como la ciencia es útil y necesaria, la mayoría (94%) considera que su prioridad debe ser la atención a la familia y el cuidado del hogar.
“Tal mentalidad también permea en las urnas. El 6 de junio próximo se elegirán 500 diputados federales, 15 gobernadores, 30 congresos locales y cerca de 2 mil alcaldías. En todos los casos habrá mayor presencia femenina en las boletas. Al 22 de enero, de los 94 millones de posibles votantes, 48.5 millones son mujeres (52%).
“Si se toman en cuenta las elecciones presidenciales, ¿por qué no ganan las mujeres? ‘Vale la pena preguntarnos si los resultados se deben simplemente al hecho de que las candidatas son mujeres o hay otros factores que determinan el resultado (…) con las cifras vigentes, si fuera una cuestión exclusivamente de género, tal vez ya se hubiera logrado la hazaña’, comenta la analista Xóchitl Pimienta Franco (Forbes, 25.04.18)”.
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