Piedras Negras

Publicado el lunes, 4 de mayo del 2026 a las 04:01
Piedras Negras, Coahuila.- Desde tiempos inmemorables han sido los encargados de levantar cimientos, transformar el cemento, maniobrar con varillas, poner bloques o tabiques y lograr con su capacidad y fuerza física desde modestas construcciones o muros, hasta obras emblemáticas.
Sin importar su categoría, sean ayudante de albañil, “media cuchara”, “chalán”, “maistro general” u “oficial de albañilería”, cada una de estas posiciones juegan un papel crucial en el proceso de edificar.
En México, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos en su clasificación de oficios y profesiones, describe al oficial de albañilería como la persona encargada de hacer labores de construcción, reparación, levantamiento de muros, techos, losas, dalas, entre otras obras.
Dentro de sus funciones cuidan la preparación de la mezcla para pegar ladrillos y bloques, hacer amarres, castillos, además de armar las varillas para trabes, cimbras, y qué decir del colado de concreto para las losas, contra trabes y columnas.
La labor de este oficio se extiende al empotrado de herrería, aplanado y recubrimiento de pisos y cuando se requiere construyen tarimas, andamios, cajas de mezcla, castillos que den soporte para losas de concreto, además de cortar y doblar varilla y alambrón que usan en los castillos, cimbras o estructuras metálicas.
Con base en su nivel de siniestralidad, la industria de la construcción en México de acuerdo al Instituto Mexicano del Seguro Social, es considerada dentro de la Clase V, que se refiere al grado máximo por su escala de peligrosidad laboral.
Lo anterior obliga a los empleadores que se dedican de forma permanente o temporal a la actividad de la construcción, a otorgar de forma cabal y efectiva los servicios y prestaciones que conforme a la ley en la materia les corresponde y deben cumplir con el pago de cuotas obrero-patronales.
En su memoria, Carlos Alfredo Rangel de 58 años de edad, -quien lleva más de 35 años de su vida dedicado a la construcción- conserva como destellos de su niñez, los recuerdos de cuando acompañaba a su papá a “la obra”.
“Mi papá fue hielero y en las tardes cuando salía de trabajar, recuerdo que lo acompañaba en su bicicleta a varias construcciones, en donde desde chico encontré el gusto por el oficio”.
De nueve hermanos, fue el único que se dedicó a la albañilería, desde sus inicios aprendió cada una de las funciones y hoy con 58 años de vida, sostiene -sin temor a equivocarse- que tiene la formación para “levantar una casa” desde sus cimientos hasta los acabados finales.
Aunque por la complejidad del trabajo puede ser bien pagado, la remuneración generalmente está en función a la categoría que se tenga.
“Actualmente un maistro general bien pagado llega a sacar de tres mil 700 a seis mil u ocho mil pesos, mientras que un ayudante gana como mínimo dos mil 400 pesos por semana”.
Para los trabajadores de la construcción, “el pago a destajo” es una práctica común, sin embargo los contratistas cada vez “regatean más el trabajo” y no siempre están dispuestos a pagar lo que realmente vale, añade Carlos Rangel.
A esto se añade la contratación de “foráneos”, los albañiles que traen de fuera, sobre todo para obras de grandes construcciones que se realizan en la ciudad.
“Para algunos patrones es mejor traer gente de fuera porque les sale más barato”, señaló, al asegurar que el trabajo del albañil aunque puede ser bien pagado, muchas veces es “sufrido”.
A Carlos Alfredo Rangel le tocó trabajar en la cimentación de la primera sucursal de Súper Gutiérrez y el HEB de Piedras Negras.
Aunque no hay un registro exacto sobre el tiempo al que se remonta el festejo de “La Santa Cruz”, el 3 de mayo representa un motivo de celebración para los trabajadores de la construcción.
Además de ser el día del albañil en México, la cruz tiene connotación religiosa que con el paso del tiempo ha sido adoptada como la “patrona de los albañiles” .
Al ser ayer domingo día de descanso, algunos trabajadores “de la obra” aprovecharon el pasado sábado para adelantar el festejo.
Por tradición el encargado de la obra organiza una comida que es departida por los colaboradores, que suelen hacer en el lugar de trabajo.
Festejar con un guiso el día de “La Santa Cruz” en compañía de quienes día a día comparten el esfuerzo por transformar la fisonomía urbana de la ciudad y en algunas ocasiones con una misa, es para los trabajadores de la construcción una motivación de seguir adelante en cada jornada.
En la cruz que en esta fecha decoran generalmente con flores, fincan su fe y esperanza de concluir las obras que realizan con éxito para beneficio de sus comunidades.
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