Hay buenas noticias, porque lo son: esas filas, que por momentos parecían interminables, de jóvenes que acudieron este fin de semana a vacunarse. Eso hay que celebrarlo. También que se diera, con todos sus asegunes y reservas, ese gran y necesario paso de abrir las aulas a las clases presenciales. Eso, también hay que aplaudirlo.
Pero no debemos confundirnos. A ver, sí, se dan pasos en la dirección correcta, pero aún estamos bajo el yugo de la pandemia y lo único que no podemos hacer es bajar irresponsablemente la guardia y omitir los protocolos sanitarios básicos, como el uso de cubrebocas y, lo más importante, mantener rigurosamente la sana distancia.
Le tengo un dato que le ayudará a justipreciar el momento que vivimos: en los últimos cuatro días, del pasado viernes a este lunes, se registraron oficialmente mil 71 nuevos contagios y 51 decesos en Coahuila. Y específicamente en Saltillo, en estos cuatro días, 492 nuevos contagios y 22 decesos.
Estas cifras, efectivamente, resultan una aproximación a lo que sucede realmente, pero dan cuenta de que el impacto del virus aún es severo, que pone en riesgo a centenares de familias y que sigue cobrando la vida de decenas de ciudadanos.
Así que hay cosas que aplaudir y celebrar, pero no podemos confiarnos. A esto le falta, desgraciadamente, aún varios meses más, en el mejor de los escenarios.
Y siempre, siempre, debemos estar conscientes de ello.
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