Arte

Publicado el martes, 20 de octubre del 2026 a las 05:23
Guanajuato, Gto.- Por encima de ese mar de gente agolpada alrededor de la plaza Allende, a unos pasos del teatro Cervantes, los brazos en alto apuntaban las cámaras de los teléfonos hacia arriba para intentar capturar aquello tan inusual que estaba sucediendo.
Era, en verdad, un acontecimiento al que terminaba de dotar de cierta mística aquel cielo de mediodía oscilante entre la claridad y el agitado paso de las nubes, cuando los bailarines de la compañía francesa Gratte Ciel ejecutaban a 6 metros de altura RoZéO, una de las funciones en la recta final del 54 Festival Internacional Cervantino (FIC).
“
Para mí, todo jugó a favor: el clima, el cielo, el movimiento de las nubes, el aire… Desde la mañana decíamos: ‘Híjole, ojalá no lo cancelen’, porque estaba haciendo un aironazo súper fuerte. Y no, estuvo todo así, perfecto, ¡me encantó!”, compartió a Agencia Reforma Karla Jiménez, visitante de la Ciudad de México, todavía con las emociones a flor de piel apenas había acabado el espectáculo de teatro de calle y acrobacia aérea.
“
El mismo entorno te hace ser un todo: te hace sentir pequeño, te hace sentir indefenso, pero sobre todo te hace valorar cada instante porque fue como una representación de la vida en unos cuántos minutos; te hace pensar qué eres y que no desaproveches el tiempo”, opinaría, a su vez, Jorge Rojas, museógrafo de 48 años que visitaba por primera vez el FIC.
Tras este esfuerzo por poner en palabras sus impresiones, el hombre sencillamente diría algo que permite dimensionar lo que hoy por hoy aún logra provocar la llamada Fiesta del Espíritu.
“
Te voy a ser bien franco: creo que es lo más hermoso que he podido presenciar en toda mi vida”, aseveró
Crece la convocatoria
Luego de 16 días de actividad, con Francia como país de honor y prescindiendo –en un experimento que organizadores han justificado trabajosamente– de un Estado invitado, el Cervantino bajó el telón este domingo con una asistencia de más de 386 mil personas a sus actividades, según los organizadores.
La cifra representa un crecimiento aproximado de 17% con respecto a los 330 mil registrados en 2025, según se informó en un comunicado.
La derrama económica estimada, en tanto, asciende a 519.5 millones de pesos, cuando el año pasado rondó los 442.4 millones, y en cuanto a la ocupación hotelera, el promedio fue de 60 por ciento.
Entre fiesta y molestias
Para los locales, más que festivo, la mayor parte del tiempo resulta un encuentro tortuoso y del que bien podrían desprenderse: “Estaríamos más tranquilos (si se lo llevaran)”, comentaba con algo de humor José Luis Aguilera, vecino del rumbo de la Alhóndiga de Granaditas.
“
Procuramos no estar en el Centro estos días”, añadía, y la dificultad para moverse por las calles de Guanajuato la tarde del sábado, cuando un desfile de danzas tradicionales del Estado con 700 participantes avanzó desde la plaza Allende hasta el jardín El Cantador, le daba la razón.
La cantidad de personas –no necesariamente todas interesadas en el paso de los danzantes– que abarrotaban vialidades y aceras en ese momento ya daba la impresión de que la convocatoria esta vez había mejorado para el festival, cuyos números de afluencia han estado en entredicho los últimos años.
“
(Y también) ha bajado mucho la calidad de los artistas. Parece ser que hubo un recorte de presupuesto y ya no alcanza para traer grandes estrellas”, consideró José Luis, abordado mientras esperaba afuera del Cervantes que iniciara la función de Hello World, del colectivo coreano Dab Dance Project.
Calidad bajo debate
Ahora, que la calidad de los espectáculos haya decaído, es un juicio que está lejos de ser compartido por la mayoría. Tan sólo este domingo la presentación de Room with a View, del colectivo francés (La)Horde y el creador de música electrónica Rone junto a un elenco mexicano, cosechó asombros en el auditorio del Estado.
“
Es una obra muy diferente a todo lo que he visto durante todas las experiencias aquí en el Cervantino, con mucho dinamismo, con mucho movimiento”, dijo a la salida Leonardo Martínez, originario de León y quien acostumbra pasar al festival cada año con una confianza ciega respecto a qué va a encontrar.
“
Ni siquiera quise leer la reseña ni nada de eso; dije: ‘A ver qué sale’”, añadió sobre la obra que se presentará el próximo fin de semana en la CDMX. “En esta ocasión lo que bajó fue la cantidad de eventos, pero la calidad no bajó. Anoche fui a ver la ópera (Tosca) al Juárez, y no, ¡qué delicia!”
Angélica Gómez, también originaria de León e igualmente impresionada con Room with a View, defendía el valor de un festival al que acostumbra acudir desde niña.
“
A mí se me hace un evento cultural muy importante porque no sólo vemos cosas de aquí, vemos cosas de otros países, cómo está el arte en otros lugares, no sólo localmente”, enunció, esta vez de visita en el encuentro junto con amistades de Yucatán.
“
Pienso que ha cambiado para bien, porque antes yo veía mucha gente tomando en los jardines, haciendo cosas indebidas”, continuó. “Ahora hay más orden”.
Ritmos y temperaturas
Uno de los actos donde pudo apreciarse la visita masiva de público fue la presentación de Grupo Niche, emblemática agrupación de salsa colombiana que, pese a entonar éxitos como Una Aventura, Gotas de Lluvia o Busca por Dentro, se encontró con una audiencia que costó entrar en calor.
“
¿Qué pasa? ¡Fuerte, fuerte!”, pedían a la gente el sábado en la noche en la Explanada de la Alhóndiga. “Ese coro tiene que sonar en todo México. Todo mundo a cantar”.
El ritmo era indudablemente intoxicante, pero con el termómetro oscilando entre los 9 y 10 grados –una velada particularmente fría, más de lo que es habitual–, la fiesta no conseguía encenderse del todo, aunque al final aquello encendió.
Ya para el domingo, el frío aire de Guanajuato había dado algo de tregua y el virtuoso despliegue funk de David Said, destacado productor, DJ y multiinstrumentista mejor conocido como Dabeull, contagió desde el primer momento a todos los que colmaron la Alhóndiga durante el concierto de clausura.
Si la impecable ejecución de los músicos que integran la Dabeull Live Band ya había conquistado por cerca de hora y media, en cuanto resonó la inconfundible Maniac, en voz de la cantante belga Isadora, el furor fue total.
Cualquier pirotecnia o espectáculo de drones como gran final del festival habría estado de más, ya los artistas encargados de la clausura habían sido lo suficientemente centelleantes, como la ocasión amerita.
Así acabó otro FIC, entre asombros, el descontento habitual de quienes deben convivir con esta fiesta cada año y una mejora de números que las autoridades estarán presumiendo apenas tengan oportunidad.
El balance
Asistencia: Más de 386 mil personas; aumento de 17% respecto a 2025.
Economía: Derrama estimada de 519.5 millones de pesos.
Hotelería: Ocupación promedio de 60%.
Propuesta artística: Francia como país de honor; espectáculos internacionales de teatro, danza, música y ópera.
Lo favorable: Buena respuesta del público y reconocimiento a la calidad de diversas propuestas.
Lo cuestionado: Menor cantidad de eventos, críticas a la programación y molestias de residentes por las aglomeraciones.
La clausura: Dabeull y su banda encendieron la Alhóndiga en el concierto final.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Arte
Hace 20 horas
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 1 dia
Hace 2 dias