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Coahuila

Chaleco verde

Por Plaza Mayor

Hace 9 meses

Este lunes en Torreón, en la entrega de uniformes al personal de La Ola, el único que se apareció con el chaleco de Mejora Coahuila bien puesto fue Jesús García Sotomayor, subsecretario de Administración de la Secretaría de Desarrollo Regional. El resto –la diputada federal Verónica Martínez García, el diputado local Felipe González Miranda, -Felipe, el Bailador-; el regidor Luis Cuerda y el jefe de despacho Ariel Mendoza– prefirió no ponérselo, por una razón muy poderosa: el alcalde Román Alberto Cepeda estaba presente, y todos saben que al edil le incomoda ver la marca estatal en primer plano. Dicen que en Torreón el chaleco sólo se luce si el gobernador está en el evento o si el alcalde brilla por su ausencia. Chuyito, por convicción, fue el único que se quedó en la foto con el uniforme completo.

Chaleco Naranja

En el evento de La Ola y la renuencia de algunos a los chalecos verdes, también desfilaron la síndica Natalia Fernández, mejor conocida como la mejor intérprete de la querida Socia, y Fernando Villarreal Cuéllar, director de Servicios Públicos. Los maloras no tardaron en sacar la puntada de que, con lo que viene, el que no se ponga el chaleco verde podría acabar con el chaleco naranja, el que usan las brigadas de La Ola para barrer banquetas y recoger basura. Más de uno se quedó pensando si no será premonición. Dicen que varios ya se midieron el color, nomás para no llevarse la sorpresa cuando se empiecen a repartir uniformes.

Dinastía Emprendedora

La hija de Mario Cepeda Villarreal decidió probar suerte en el negocio de las quintas, con una por el ejido Ana y otra en Matamoros. Para quienes siguen el árbol genealógico, se llama igual que su tía, Isis Cepeda, la misma que hoy despacha como directora de Reservas Territoriales del municipio y que, en su paso por el Instituto Municipal de la Mujer, terminó con un faltante de 900 mil pesos que nunca aparecieron. En la administración de Lalo Olmos, la joven Isis también hizo historia, pues llevó a la quiebra la Dirección de Microcréditos, oficina que luego desapareció por completo. Ahora la apuesta es por las palapas, las mesas y las sillas de renta: otro capítulo de la dinastía Cepeda, que siempre encuentra un nuevo negocio público o privado donde acomodarse.

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