Por: Joel Martínez
La escalada alcista de los treasuries de la última semana, que ha contaminado a todos los mercados mundiales de tasas, en realidad es un choque de frente entre los llamados “vigilantes” y el Gobierno trumpista.
Los “vigilantes de los bonos” (bond vigilants) son inversores institucionales -fondos de inversión, fondos de pensiones y compañías de seguros- que monitorean y reaccionan al endeudamiento y a las políticas fiscales de los gobiernos. Su objetivo es disciplinar a los emisores exigiendo mayores rendimientos si consideran que el gasto público es excesivo.
El término fue acuñado en la década de 1980 por el economista Ed Yardeni, para describir a los operadores que actúan como policías del mercado de deuda.
Desde que empezó la guerra, la tasa del bono estadunidense de 10 años ha subido 62 puntos base (pb) al pasar de 3.97% el 27 de febrero, a 4.66% el día de ayer.
Una vez que bajó la intensidad de los combates militares y se habló de treguas, los llamados “vigilantes” empezaron a “descontar” que los efectos de los precios altos de la energía (petróleo y gasolina) sobre la inflación serían muy temporales.
La realidad es que Trump, cada vez con menor credibilidad, ha seguido jugando con presuntos acuerdos de paz.
El viernes de la semana pasada hubo una escalada alcista de las tasas de los treasuries entre el jueves 14 y el martes 19 de mayo, que contaminó al mundo generando cabezas “amarillistas” de la prensa (incluida la especializada) y de muchos analistas.
Lo cierto es que el canal alcista debe ser leído como una estrategia de presión de los “vigilantes” sobre el trumpismo para hacer viable el modelo económico y financiero de Estados Unidos.
Los logros de los “vigilantes”, aunque fueron poco difundidos porque para la prensa y algunos analistas no vende, fueron muy palpables.
El martes, Trump tuvo que declarar que dejará que el nuevo presidente de la Fed haga “lo que quiera” en lo que respecta a la toma de decisiones sobre las tasas de interés del banco central:
“Voy a dejar que haga lo que quiera”, dijo al Washington Examiner en una entrevista. “Es un tipo con mucho talento, le irá bien, hará un buen trabajo”, añadió.
Igualmente, en una entrevista en el programa Squawk Box de CNBC, el secretario del Tesoro, Scott Bessent aclaró que “…durante la pandemia nunca creí en la tesis de ‘transitoriedad’, porque la inflación fue causada por una política fiscal expansiva financiada con deuda del banco central (emisión primaria de dinero con los Quantitative Easing), un experimento de teoría monetaria moderna.
“Pero aquí sí creo que nada es más transitorio que un choque de oferta.
“Antes del conflicto iraní la inflación subyacente ya estaba bajando, y volverá a hacerlo.
“Quizá tengamos uno o dos datos calientes más, pero después veremos una desinflación significativa. Kevin Warsh, confirmado anoche, llega con apertura y en buena posición para manejar este proceso”.
Lo cuestionan diciéndole que el petróleo supera los 100 dólares por barril y que si cree que los precios de la energía y la inflación se revertirán rápidamente si se reabre el estrecho y además si el Presidente aceptará recortes inmediatos de tasas por parte del nuevo jefe de la Fed.
A lo que responde:
“El mercado está fuertemente invertido: los precios futuros del crudo son mucho más bajos que los actuales, lo que indica que la caída será rápida.
“Emiratos Árabes Unidos salió de la OPEP y otros productores van a bombear con fuerza tras meses de restricciones.
“Estados Unidos, como superpotencia energética, está en producción récord y seguirá bombeando.
“Por eso, los precios de energía deberían retroceder pronto y la inflación derivada también”.
Debe decirse que Bessent es el ideólogo del nuevo modelo de la economía y el que los mercados toman con seriedad porque les da seguridad.
Los “vigilantes” son el contrapeso a las “locuras” de Trump.
Por eso las bolsas estadunidenses no se colapsan.
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