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Clava Feral colmillos en sus cuatro mujeres

  Por Agencia Reforma

Publicado el jueves, 29 de diciembre del 2022 a las 04:00


Habla la escritora sobre su nuevo libro en el que trata el feminicidio desde la óptica de la ciencia ficción

Ciudad de México.- Es difícil describir Feral, la primera novela de la escritora mexicana Gabriela Jáuregui, en términos simples. Podría decirse que es una novela sobre feminismos, sobre violencia de género, de ciencia ficción o de fantasía y todas estarían en lo correcto.

En una forma de narración diversa, que pasa de la correspondencia a las visiones, lo erótico y lo político, que cuenta la historia de una comuna de cuatro mujeres frente al fin del mundo como lo conocen y sus conexiones ancestrales con el pasado y con las especies que habitan el futuro distópico.

Nació hace ocho años, como las primeras ideas del feminismo, que han cambiado radicalmente para la autora.

“ En ese momento todos los libros que había sobre feminicidio en México eran de hombres o eran libros académicos, Bolaño con 2666 o en Argentina Selva Almada con su libro Chicas Muertas, pero hablaba de Argentina, es otro contexto, y yo pensaba que necesitamos estar escribiendo estas historias desde el punto de vista de las mujeres en México”, explica la autora.

De ocho años para acá han pasado muchas cosas. Por un lado la violencia se ha incrementado en México y por el otro lado sucedieron cosas como el movimiento de denuncias MeToo, se han organizado muchas marchas, la despenalización del aborto en diversas partes de la República, pero también la pandemia.

“ Entonces el libro que empecé y el libro con el que terminé son muy diferentes, porque la visión del mundo que tenía yo, cómo entendía de donde podemos nombrar y cómo podemos encontrar la esperanza, eran muy distintas”.

La escritora y editora mexicana sabía que este libro no podía hacerse rápido y lo cocinó a fuego lento mientras ella misma iba cambiando como feminista y como creadora.

Fue como una intuición, dice, sabía que no podía ni quería hablar de esto a través de géneros como la crónica o el ensayo.

“ Quería que este fuera un libro al que puedan acceder si una amiga que ha perdido a su amiga, me era muy importante imaginar qué pensaría si lo leería una madre que está reivindicando el caso de su hija. Esa era mi brújula ética, si quieres, pero con la libertad también de imaginar otras cosas que nos da la ficción”.

Este género, con el que aborda cómo estas cuatro mujeres en Feral, Diana, Eugenia, Saratoga y Yunuén abordan la violencia de su época, también tiene su capacidad sanadora.

“ Permite, a veces, salir del dolor y transformarlo en algo más, en el mejor de los casos, el arte debería proveer esta posibilidad, en el mejor de los casos, nos tiene que quedar esa posibilidad, esa potencia, que la función del arte es transformar el dolor, nombrar cosas para reflexionar.

Por un momento, quizás, como un rayito de luz para no quedarnos nada más con ese dolor y esa muerte y ese ciclo que pareciera que no tiene salida.

“ Eso es lo que quiere el sistema de muerte, que creamos que no hay una salida posible, pero hay que tratar de imaginar esos mundos posibles después del capitalismo, después del sistema en el que las mujeres, las personas racializadas, las disidencias solo le sirve al sistema como para usar y descartar”, dice Jaúregui, compiladora de los dos tomos de “Tsunami”, reunión de textos feministas en Sexto Piso.

Fuera del pesimismo y el cinismo, para la autora es importante usar la ficción como una política social: la de imaginar soluciones y otros mundos sin que el miedo y el dolor provoque parálisis.

Para eso, el feminismo en el que ella cree en ese sentido debe tener la posibilidad de pensar a las mujeres no solo desde sus similitudes, sino también desde las diferencias que pueden hacer más rico el movimiento.

“ La diferencia no nos separa, nos nutre para hacerlo más liberador en el mejor de los casos. Algunas personas no toleran la diferencia, quieren que todas seamos iguales, pensemos igual y nos veamos igual, hoy hay una diversidad de cuerpos, de vidas, de existencias, de resistencias de experiencias y eso no nos quita, eso nos da, pero mucha gente siente que le quita y eso ha hecho mucho daño pero también da aprendizajes de lo que puede ser la lucha antipatriarcal desde otros lados, desde otras ideas de comunidad”.

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