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Claves para poder identificar líderes en un equipo deportivo, escuela, trabajo y vida

Por Ramón Rocamontes

Hace 4 años

Al capacitarnos, aprendemos y mejoramos para beneficio personal y colectivo, que coadyuva para el liderazgo y trabajo en equipo de la persona, el deporte, la escuela, trabajo, familia y desde luego la vida misma.

Es importante, entender cómo aplicar nuestro liderazgo en todos los aspectos antes mencionados; así como tenemos líderes positivos en el entorno que laboramos, vivimos y actuamos. También existen los negativos, que no son malos, si lo vemos desde un punto de vista de balance, porque todo tiene un mensaje que darnos, para el logro de metas y objetivos.

Fundamental, entender, que además del liderazgo que se practica, en la empresas o trabajo, en la educación; en el mismo gobierno, en el deporte y en los equipos de trabajo, incluso en una congregación o iglesias, se podría trasladar al liderazgo espiritual, que se profesa, ya que ésta parte, es fundamental en el desarrollo de las personas, con respeto para las diversas creencias.

Por cierto, hablando de la parte espiritual; en próximos días se estrenará en América Latina, la cinta, “Vivo”; un documental, que ya ha roto récords en Europa y habla sobre el poder de la eucaristía para cambiar vidas, a través de la palabra de Jesús. Y precisamente cae adoc, en éste tiempo de pandemia.

Sin duda alguna, que en todo este tiempo, si no somos una mejor persona, no sé qué más necesitas. Es decir han pasado muchas cosas y circunstancias, en este tiempo de COVID-19, que ha llevado a las personas a ser más conscientes del autocuidado, pero también a llevar una vida más espiritual, a través de la transformación. Desde luego también están los que no creen y se manifiestan en contra de este principio, pero esa es otra historia.

Regresando al liderazgo, para hablar de una verdadera prueba, de saber si eres un líder o no; simplemente, echa un vistazo a quien te sigue?. O bien a quien estás impactando?. O las personas que conoces y ¿Con quién se juntan? y ¿Cuál es su entorno?. De ahí partimos para saber quiénes atraen más gente.

Jesús dijo en la palabra: “mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen”, dice en Juan 10:27, mientras que en Primera de Corintios, en el versículo 11 y capítulo uno, dice, “imítenme a mí, como yo imito a Cristo”. Es cierto que los cristianos seguimos a Cristo, pero necesitamos modelos humanos, inspirados por Dios.

Hace años, leía un texto interesante, con el que me he encontrado en innumerables ocasiones; y que a través de los años, no pasa de moda y es precisamente, escrita por Jhon Maxwell, que dice así: “El que cree estar guiando, pero nadie lo sigue; solo está dando un paseo”. Ésta es una parábola corta, pero muy clara como el agua.

Pero, ¿Cómo descubrimos o identificamos los líderes en un equipo deportivo, trabajo y vida?.

En el libro, Liderazgo con propósito, viene una frase, que dice, “Todos tenemos el potencial de liderar”, donde destaca en el versículo cuatro, capítulo nueve de Filipenses, que dice: “Pongan en práctica lo que de mí han aprendido, recibido y oído, y lo que han visto en mí, y el Dios de paz estará con ustedes”. Mismo, en que Pablo confirma que los líderes no nacen, se hacen. Las personas se convierten en líderes por la forma en que responden a las circunstancias y se van adaptando a través de sus conocimientos.

Hasta ahora, hemos aprendido la importancia de aplicar a nuestro liderazgo y uno de los principios de los líderes, es que se preocupan por sus colaboradores. Pero sobre todo por la persona, que tienen como compañeros de trabajo, equipo y escuela. En ese tenor, se minimiza en mucho los prejuicios entre este grupo de la sociedad. Ojalá todos pudieran poner en práctica este principio que es una filosofía de vida. Allí se minimizaría en mucho los problemas de barreras de comunicación interpersonal.

Otro de los principios, de un líder, es cuando se gana el respeto, sin imponerse, ni busca su posición por el puesto de jefe, dueño, o responsable de un área determinada. De ésta manera se obtiene respeto.

Hay muchos, jefes, entrenadores, maestros, directores, que tienen autoridad, pero lo que menos impregnan, es el liderazgo. Un líder de verdad, no siempre es el que está al frente, o la persona más capaz, o incluso el elegido para determinado puesto; los verdaderos líderes son los que predican con el ejemplo e impactan en su gente, marcan la pauta, e influyen, y desde luego; principalmente, solucionan los problemas, pero fundamentalmente tratan como personas a sus colaboradores.

Podemos observar, en un equipo deportivo, en una escuela, en la empresa, o incluso en la familia, con los hermanos, y pasados unos minutos, de una reunión, y observar e identificaremos, quienes son los líderes.

Sólo con verlos, como conviven, trabajan, quien toma la batuta o se relacionan entre ellos; ahí es donde destacan unos de otros.

Otro punto, es ver en muchas ocasiones, podemos destacar a un líder, por sobre el resto de los demás, al intercambiar puntos de vista. Es ahí donde destaca la verdadera cualidad de un líder, por sobre las demás personas.

El liderazgo no tiene que ver con una personalidad encantadora y llamativa, una cara bonita o sonrisa y voz de pétalos de rosa. Lo que sí necesita es carácter y credibilidad.

Para ser líder, se necesita influencia, pero el liderazgo, sin carácter, no lleva a ninguna parte. Aprenda este principio: Reputación es lo que la gente dice que eres. Carácter es lo realmente eres. (Texto extraído de Líderes con causa).

El liderazgo, no es una cuestión de edad ni de jerarquías; es probable que haya descubierto que muchas veces el líder no es el presidente del grupo, del salón o responsable. El líder es la persona a la cual todos se mantienen mirando con el fin de averiguar lo que busca o piensa hacer. Es importante que aprenda este principio: cada vez que influimos sobre otra persona estamos asumiendo liderazgo. Pero la influencia no se da por la edad.

Pablo entendió esto y por ello le escribió a Timoteo: “que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir”, versículo cuarto, del capítulo 12, en Primera de Timoteo.

A cualquier edad podemos tener influencia y, lo cierto es que usted es un modelo, quiera o no. Todos somos líderes, desde nuestra trinchera, como padre de familia, jefe de un departamento, un maestro-docente o entrenador; un estudiante e incluso un subordinado. La clave es, si eres o no un buen líder que predique con el ejemplo. La biblia define al líder como alguien que tiene capacidades dadas por el creador y con la capacidad de influir sobre un grupo de creyentes.

Hablar del liderazgo, es hablar de personalidad para los líderes. Y ejemplos claros sobre esto, pudieran ser los líderes con temperamento colérico, o que son personas que se hacen cargo de las situaciones. Pero hay líderes de todas las formas, de todos los tamaños y de todos los temperamentos. Dios quiere usar tu personalidad, tal como él mismo la creó.

En la biblia se habla de diversos líderes de los cuatro temperamentos: Pablo era colérico, Pedro sanguíneo, Moisés melancólico, y Abraham flemático. Entonces, el liderazgo no es cuestión de personalidad; no es necesario que seas extrovertido, sanguíneo o colérico para ser líder. Lo que sí necesita para el liderazgo es carácter. Es la única cosa que tiene en común todos los grandes líderes.

Imagine usted amigo, lector, que para escoger un jugador deportista, que fue líder en una posición y queremos que sea lo mismo en un área de trabajo, o bien con conocer cuál es su canal de comunicación?. Éste colaborador, como auditivo, con personalidad sanguíneo se le coloca en Servicio al cliente, y en el mantenimiento a un colérico y con canal de comunicación kinestésico, aunque no hay mucha oportunidad por los tiempos, de hacer este tipo de elecciones, en la empresa. Pudiera ser algo interesante.

El liderazgo se construye con acciones determinadas, con personas deseosas de aprender y de influir en otros a través de inteligencia y sabiduría, pero sobre todo con expectativa y una perspectiva de buscar como hecho lo que aún no existe.

Con todo lo anterior, el líder desarrolla virtudes con las personas que trabaja, les motiva a ser valientes, tener fe, a ser pacientes y buscar una de las virtudes, que se han perdido mucho, como es la humildad, con lo que se pueda llevar una vida ejemplar digna de imitar, que le lleve a identificarse con su gente.

Otra pregunta detonante o de reflexión final, sería, ¿Cómo influyo en mi entorno, o en el grupo donde colaboro y como me ven?. Sin duda alguna sería importante esta relevante introspección, desde la trinchera que colabores, estimado lector.

Finalmente, te dejo ésta enseñanza, escrita en Hebreos, versículo 13, capítulo siete. “Hablas de tal manera que dejas huella en el corazón de las personas”.

En conclusión: no puedes forzar a nadie a seguirte, a pesar de hacer lo que hagas. ¡Sin embargo, debes inspirar a la gente para que te siga!. Eso es un verdadero liderazgo que transforma para la vida.

Hasta la próxima!.

 

 

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