Dos “Chemas” y un Manolo. Ese era el título que se me había ocurrido en primera instancia para nombrar a esta columna. Tiene que ver lógicamente con los “hipocorísticos” de los nombres de dos alcaldes de la Región Sureste de Coahuila llamados José María, que tomaron protesta para iniciar su cargo este 1 de enero, y el nombre del exalcalde de Saltillo que recién terminó su periodo, y que se llama Manolo. ¿Pero qué es un hipocorístico? Esta palabra tan rimbombante y que pareciera un término utilizado en la medicina o astrofísica, es sencillamente la manera de suplantar a un nombre real por medio de apelativos cariñosos, familiares o eufemísticos. El término hipocorístico alude a las abreviaciones y modificaciones que sufren los nombres propios en el lenguaje familiar. “Chema” proviene de la unión de los nombres José y María, razón por la cual su hipocorístico podría ser también Josemari, o Josema, sin embargo, en este caso, para la formación del vocablo, “Chema” también influye la imitación del lenguaje de los bebés y niños pequeños, principalmente mediante la palatalización de algunas consonantes, o sea que en un principio habrá sido “Jochema” y terminó como simplemente “Chema”. Algo parecido les sucede a las llamadas Rosario, cuyo hipocorístico es “Charo”.
Después de este breviario gramatical, pasaré a explicar porqué cambié el nombre de esta columna. Al investigar la lista de los presidentes municipales que habían gobernado Saltillo y Ramos Arizpe, me di cuenta de que no hay ningún José María ni tampoco ningún Manolo, y ahora de un trancazo hay dos “Chemas” gobernando el sureste de Coahuila. Ahí empiezan las coincidencias. En lo que respecta a Manolo si hay tres Manueles en la cronología de alcaldes saltillenses, pero acontece que el nuevo secretario de Inclusión y Desarrollo Social de Coahuila no se llama Manuel, que es seguramente lo que la mayoría de la gente que no haya visto su acta de nacimiento supone. Lo que sucedió es que su padre, el ingeniero Manuel Jiménez Flores, era “hipocorísticamente” nombrado Manolo, y le gustó tanto el término que así bautizó a su primer hijo, esa, tal vez para algunos lectores puede ser una sorpresa.
Una coincidencia interesante es que los tres alcaldes son egresados de la carrera de Ingeniería Industrial y de Sistemas del Tecnológico de Monterrey, cuya definición del perfil y competencias de los egresados “coincide” con lo que los dos Chemas y Manolo han mostrado y demostrado en sus cargos como funcionarios públicos. El Tec profetiza que los alumnos de esta carrera al recibirse se distinguirán por ser personas talentosas, entusiastas, comprometidas con el desarrollo de su entorno y con el bienestar de la sociedad; personas que tengan el potencial para convertirse en líderes con espíritu emprendedor, sentido humano y competitivos. No sé si todos los ingenieros del Tec son así, pero esta descripción sí coincide con los tres alcaldes coahuilenses a los que hacemos referencia.
Además el programa de Ingeniería Industrial y de Sistemas tiene como objetivo formar profesionistas que resuelven problemas complejos en todo tipo de organización, para mejorar, optimizar e innovar procesos y sistemas para que sean sustentables. Se distinguen por liderar procesos de cambio en un entorno globalizado y dinámico, y ser capaces de integrar herramientas metodológicas para incrementar la productividad y competitividad, aplicando la gestión de proyectos, la modelación matemática, el uso de herramientas analíticas y métodos estadísticos, así como la utilización de tecnologías de información. Generan soluciones integrales a problemas complejos aplicando metodologías de visión sistémica y enfoque participativo. Administran proyectos multidisciplinarios integrando los aspectos técnicos, económicos y de mercado, alineados con los objetivos organizacionales. Tienen amplia capacidad para desarrollar planeación estratégica y administración de recursos humanos. Con todos estos objetivos alcanzados no es una sorpresa que los tres alcaldes hayan sido extremadamente exitosos en todas las actividades efectuadas antes de ser elegidos en sus municipios, y tampoco es sorpresa que tanto Manolo y Chema de Ramos hayan ya demostrado su gran eficiencia al gobernar sus municipios, y seguramente Chema de Saltillo también lo hará, ya que los compromisos en su próxima gestión coinciden en todos sentidos con lo que Chema ya ha logrado en su larga y fructífera carrera como político, funcionario y educador.
Si analizamos minuciosamente las detalladas descripciones de las competencias de los ingenieros industriales y de sistemas del Tec, y las vinculamos con la esencia y formas en las que los tres alcaldes laboran y diseñan sus planes de trabajo y objetivos, nos podremos dar cuenta como lo llevan a cabo de una manera empresarial, como una industria, una maquinaria bien engrasada que funciona perfectamente cual reloj que no se equivoca al dar la hora, no hay margen de error.
Así que yo auguro que en el sureste de Coahuila no habrá “sorpresas”, ya que todos los factores de cambio en los puestos de trabajo coinciden en lo que ya se ha demostrado en la práctica. En su municipio, Chema Morales llevará a Ramos Arizpe a otro nivel, y en palabras del gobernador Miguel Ángel Riquelme, en nuestra capital maduramente Chema Fraustro mantendrá lo que se ha hecho bien en el periodo de Manolo, continuando con el rumbo del excelentemente bien ordenado proceso de transición en el que todo ha fluido como un río que prosigue por su cauce sin nada que lo detenga para que “Saltillo nos una” aún más.
La semana que entra se plasmarán en este espacio más “coincidencias” observadas en los discursos de toma de protesta de los Chemas. “Saltillo y Ramos unidos”.
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