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Coahuila

¿Cómo gestionar la culpa?

Por María José César

Hace 2 años

Gestionar la culpa es una de las herramientas más necesarias que hemos de aprender para vivir en libertad. Ya que sea cual sea la etapa en la que nos encontremos, todos hemos sentido culpa en algún momento de nuestras vidas. Esta emoción tan compleja puede convertirse en una carga pesada que puede llegar incluso a enfermarnos.

La culpa llega como una emoción inconsciente. De la mano del orgullo y de la vergüenza, aparece intrusivamente en nuestras relaciones sociales. Es necesario comprender qué es, cómo nace este sentimiento y qué nos la produce.

¿Qué he hecho mal? ¿Lo hice con la intención o sin darme cuenta?

¿Tengo la falsa percepción de que dañé algo o a alguien?

La culpa puede surgir de expectativas que tengo de mí, de mis creencias o de patrones mentales sobre lo que es o debo ser.

 

¿Cuáles son los síntomas de la culpa?

Inseguridad, sentimiento de inferioridad, pensamientos negativos recurrentes, ansiedad, angustia, dar más importancia a los demás que a las necesidades propias,

 

¿De qué formas suele afectarte la culpa?

La culpa disfuncional perjudica tus relaciones con los demás.

Desencadena problemas emocionales y de salud, que pueden generarte depresión, ansiedad, baja autoestima…

 

¿Cómo manejarla de manera asertiva?

1. Buscando ver las cosas de forma objetiva.

¿Qué es tu responsabilidad?

2. Recuerda que siempre hay nuevas oportunidades para mejorar. Hazte consciente de lo que está en tus manos para hacerlo diferente, repara y resignifica.

3. Sé compasivo contigo. La culpa nos catapulta y nos estaciona en el castigo. Ser

capaz de mirarte con compasión, es aceptar también tu humanidad y reconocerte imperfecto. Fallarnos, aprender a perdonarnos, reparar y darle vuelta a la página.

4. Reconoce tu error y con humildad pide disculpas. Tomar responsabilidad de nuestros errores implica actuar a la altura. Aceptar que fallamos y buscar ser perdonados con humildad, engrandece el corazón.

5. No hagas de la culpa una herramienta para sostenerte en el error. Es necesario reparar el error, pero aprender también a darle vuelta a la página es necesario para soltarlo y dejarlo ir.

6. Encuentra esa persona que sabe escuchar y puede ayudarte a acomodar los aprendizajes. Hablar del tema, extraer lo aprendido y ver con mayor claridad, siempre es necesario de la mano de una escucha activa y una buena amistad.

 

La culpa puede convertirse en una herida abierta. Rascar la cicatriz constantemente es estar rumiando en el error y castigarnos no sirve más que para dañarnos más.

Nadie estamos exentos de fallar.

Cada día de nuestra vida vamos construyendo, vamos reparando, vamos corrigiendo.

Estamos en desarrollo. Sé compasivo contigo, no permitas que la culpa te impida vivir en libertad.

 

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