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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 13 de abril del 2026 a las 12:01
Saltillo, Coah.- Hay gastos que aparecen todos los meses sin falta: el supermercado, la suscripción de streaming, el internet de casa, quizá la gasolina o el transporte. No suelen ser compras enormes, pero cuando se suman pueden representar una parte importante del presupuesto.
El detalle es que muchas veces esos pagos se hacen de forma dispersa: una parte con tarjeta, otra con débito, algunos en efectivo y otros desde distintas aplicaciones. Con el tiempo, esa mezcla hace que sea difícil responder una pregunta simple: ¿cuánto estoy gastando cada mes?
Por eso, cada vez más personas empiezan a organizar sus gastos recurrentes de forma estratégica. Una de las maneras más prácticas de hacerlo es centralizar ciertas compras en una tarjeta de crédito sin anualidad que, además, ofrezca beneficios como el cashback.
Los gastos cotidianos que más impactan el presupuesto
Cuando se habla de finanzas personales, solemos pensar en decisiones grandes: comprar una casa, financiar un automóvil o solicitar un préstamo importante. Sin embargo, en la práctica, el presupuesto mensual suele definirse por gastos mucho más pequeños y frecuentes.
Algunos de los más comunes son:
Individualmente, ninguno de estos gastos parece demasiado significativo. Pero cuando se repiten cada semana o cada mes, terminan representando una parte considerable del gasto total.
Tener visibilidad sobre estos movimientos es el primer paso para mantener el control del presupuesto.
Por qué centralizar compras puede ayudar a organizar el dinero
Cuando los gastos del mes están repartidos entre diferentes métodos de pago, resulta más difícil tener una visión clara de cuánto se ha gastado realmente.
Centralizar ciertas compras en una sola tarjeta de crédito puede ayudar a simplificar ese panorama. En lugar de revisar múltiples movimientos en distintas cuentas, el usuario puede ver en un solo lugar cómo se comporta su gasto mensual.
Esto no significa utilizar crédito de forma desordenada, sino como una herramienta para organizar pagos que de todas formas ocurrirían.
Por ejemplo, algunas personas deciden utilizar su tarjeta únicamente para gastos recurrentes como el supermercado o los servicios del hogar. De esta manera, el estado de cuenta se convierte en una especie de registro mensual del consumo cotidiano.
Cómo ayuda el cashback en compras del día a día
Además de ayudar a organizar los gastos, algunas tarjetas ofrecen beneficios adicionales en ciertas categorías de compra. Uno de los más comunes es el cashback: un pequeño porcentaje del dinero gastado en determinadas compras regresa al usuario en forma de saldo o recompensa.
Aunque el porcentaje parezca bajo, al aplicarse a los gastos del mes puede representar un beneficio interesante.
Un buen ejemplo son los supermercados, uno de los gastos más constantes en la mayoría de los hogares. En este rubro, algunas tarjetas ofrecen beneficios específicos, como cashback diferenciado por categoría.
Tal es el caso de la tarjeta de crédito con cashback NOVACARD, que ofrece 5% de cashback en supermercados adheridos, sin anualidad y únicamente con un esquema de comisión diaria en caso de que no pagues el total de tu deuda de $29 MXN + IVA. Este modelo permite entender con mayor claridad cómo se organiza el uso del crédito en el día a día.
El atractivo está en que el retorno se aplica sobre un gasto que ya forma parte de la rutina mensual, así que se acumula sin esfuerzo extra.
Cashback en otras compras cotidianas
Además del supermercado, muchas tarjetas también ofrecen un porcentaje de cashback en otras compras realizadas con la tarjeta.
Esto puede incluir desde compras en línea hasta pagos en restaurantes, transporte o tiendas físicas. Aunque el porcentaje suele ser menor que en categorías específicas, sigue representando un pequeño retorno sobre gastos que el usuario ya tenía previsto realizar.
Consulta los Términos y Condiciones de la promoción en el sitio oficial de NOVACARD
En qué perfil de usuario puede encajar este tipo de tarjeta
Una tarjeta con cashback y reglas claras suele resultar útil para quienes buscan ordenar mejor sus gastos cotidianos.
Por ejemplo, personas que realizan compras frecuentes en el supermercado, que pagan varios servicios desde casa o que prefieren concentrar sus pagos mensuales en un solo lugar para tener mayor visibilidad.
Al final, organizar el presupuesto no siempre depende de grandes decisiones financieras. Muchas veces empieza con algo más simple: entender bien cómo se usan las herramientas que ya forman parte de la vida diaria.
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