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¿Cómo van mis propósitos a mitad del 2021? Suelta el pasado, planea y rectifica lo que queda del año

Por María José César

Hace 2 meses

El ser humano busca mejorar, a través de nuevos propósitos o reflexiones, al comenzar o terminar el año, en los cumpleaños o en las festividades.

Para lograr las metas, se requiere formar el hábito de una constante reflexión y revisión de sus avances.

Pregúntate lo siguiente:
¿Cuáles son las metas que me propuse al iniciar el año?
De cada una de ellas, ¿En qué aspectos he avanzado?, ¿He logrado alguna de ellas?, ¿Siento que estoy en el camino que me lleva hacia ellas?
Qué cosas me propuse que yo que pensaba que quería y me gustaban pero, hoy reconozco que no quiero.

Por ejemplo: hacer tal actividad, visitar más seguido a un familiar, la clase de salsa o deporte, lectura de tales temas… me propuse hacerlo pero al final no me gustó y tal vez lo dejé.

También puede ser el tipo de dieta que hiciste para bajar de peso.

Los hábitos limitantes que me impiden lograr las cosas que sí quiero.

Por ejemplo: Perder el tiempo en internet o en el celular, la desidia, no programar semanalmente, postergar y dejar las cosas para mañana.

No es fácil cumplir metas porque, no es fácil definir lo que se quiere y crear las rutas viables para lograrlas.

Se dice que una meta es un propósito con un “deadline”.

Cuesta sacrificio, orden, disciplina, priorizar y dejar ciertas cosas para avanzar en los proyectos personales.

Para avanzar también se debe soltar la culpa de las cosas que no se han logrado, los proyectos incompletos y las cosas pospuestas.

Tal vez ni recuerdas cuáles eran las metas que te propusiste.

Queremos tantas cosas y nos perdemos en la vida diaria, la vida social y familiar y los compromisos laborales.

¡Qué rápido! Ya pasaron casi 7 meses y no he podido aterrizar tal proyecto… “No he tenido tiempo.”

Muy probablemente no es que no has tenido el tiempo, sino NO le hemos dado el tiempo. Hemos ocupado el tiempo en otras prioridades o nos ha comido la rutina.

Por eso es importante hacer un alto, revisar lo que hoy hacemos, lo que hoy queremos, lo que nos limita y lo que podríamos cambiar para lograr nuestros objetivos.

 

Maria Pliego divide al ser humano en siete factores.

a. Económica: Las finanzas y el dinero.
b. Afectiva: La familia, la pareja, las mascotas, los amigos.
c. Social: Tu relación con los demás y lo que estás haciendo por la sociedad.
d. Espiritual: Reflexiones, religiones, costumbres.
e. Moral o ética: Valores que influyen en tu vida.
f. Intelectual: La carrera, la preparación, la lectura.
g. Física y estética: Salud, alimentación, ejercicio, vanidad.

Una meta medible y operable debe traducirse en el qué, cómo, cuándo y dónde.

Escoge dos o tres áreas de la lista anterior y ponles una meta, no más.

Revisa que sea medible y operable.

Si mejoramos en un valor, de manera natural mejoraremos en los demás. Por ejemplo, al caminar no solamente se mejora la salud, el dormir mejor, la parte afectiva de las emociones y la parte estética.

Las metas están hechas para crecer y trascender.

Define propósitos claros, realistas, haz un buen plan de trabajo escribiendo un pequeño hábito positivo a implementar y sé consciente de los hábitos negativos que te limitan.

 

Redefine tu meta / propósito.

¿Esa meta es tuya o es de algún familiar o un deber ser o social? No la lograrás si no nace de ti y de tu convicción.
¿Cuánto esfuerzo tienes que dedicarle diariamente o semanalmente?
¿Qué tienes que hacer concretamente para lograrlo?
¿Qué hábitos te están limitando para poder cumplirlo?

 

Define el tiempo específico para lograrlo.

Reflexiona porqué y para quién deseas lograr eso.

Enfócate en tus decisiones, prioridades, lo que te gusta, te duele, te irrita o te cuesta, lo que te hace feliz y sabes que te llevará a tu verdadero crecimiento.

Apaga las voces negativas que hay en tu interior: “Tu no estudiaste para eso”, “No eres bueno para el ejercicio”, “Siempre has sido gordito”, “No sabes de eso” “No puedes”.

Deja de estar escuchando las dudas que tienes de ti mismo. Cuándo las escuches repítete: “Soy capaz y merezco lo mejor.”

Suelta la idea de cómo debería de ser tu vida. Tal vez te estás esforzando por algo que pensabas que querías pero hoy no lo quieres. “Ahorita ya debería de tener esto”… “Si hubiera hecho esto ya estaría en…”.

El “hubiera” no existe, y si estoy aquí es porque aquí es dónde algo tengo que aprender pero está en mi avanzar y salir de mi zona de confort.

Dejar de compararte con los demás. Tu vida y tu proyecto son únicos e incomparables.

 

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