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Coahuila

¿Cómo van mis propósitos a mitad del 2022?

Por María José César

Hace 4 años

Suelta el pasado, planea y rectifica lo que queda del año

“No soy lo que me ha pasado, soy lo que decido ser.” Carl Jung

Ya estamos en agosto. Se nos pasan los días, las semanas, los meses… y se nos van los años. ¿Vivimos la vida o nos vive la vida?

¿Qué tan consciente estoy de hacia dónde voy?

¿Recuerdo los propósitos que me planteé o por el contrario no recuerdo lo que me propuse?

Construir el proyecto de persona se forja en el trabajo diario de actitudes, propósitos, compromisos… que van de la mano de metas realistas y con fecha de caducidad.

Nos quedan cuatro meses para terminar el año, y quisiera que realizaramos una reflexión consciente de lo que tal vez nos propusimos y hoy deseamos replantear. Darnos el permiso de cambiar de ruta es fundamental y necesario.

Preguntarnos de nuevo hoy quién soy, qué me gusta, qué no me gusta…. Es el parteaguas para continuar con el qué realmente quiero en mi vida y que realmente quiero hacer.

 

¿Cuáles son las metas que me propuse al iniciar el año?

De cada una de ellas… ¿En qué aspectos he avanzado?;

¿He logrado alguna de ellas?;

¿Siento que estoy en el camino que me lleva hacia ellas?

Se vale re-pensar qué cosas me propuse que yo que pensaba que quería pero hoy reconozco que no quiero. Por ejemplo: hacer tal actividad, visitar más seguido a un familiar, la clase de salsa o deporte, lectura de tales temas… me propuse hacerlo pero al final no me gustó y tal vez lo dejé. También puede ser el tipo de dieta que hiciste para bajar de peso.

No es fácil cumplir metas porque, no es fácil definir lo que se quiere y crear las rutas viables para lograrlas. Se dice que una meta es un propósito con un “deadline”. Cuesta sacrificio, orden, disciplina, priorizar y dejar ciertas cosas para avanzar en los proyectos personales. Para avanzar también se debe soltar la culpa de las cosas que no se han logrado, los proyectos incompletos y las cosas pospuestas. Tal vez ni recuerdas cuáles eran las metas que te propusiste. Queremos tantas cosas y nos perdemos en la vida diaria, la vida social y familiar y los compromisos laborales. ¡Qué rápido! Ya pasaron casi 7 meses y no he podido aterrizar tal proyecto… “No he tenido tiempo.” Muy probablemente no es que no has tenido el tiempo, sino NO le hemos dado el tiempo. Hemos ocupado el tiempo en otras prioridades o nos ha comido la rutina. Por eso es importante hacer un alto, revisar lo que hoy hacemos, lo que hoy queremos, lo que nos limita y lo que podríamos cambiar para lograr nuestros objetivos.

Una meta medible y operable debe traducirse en el qué, cómo, cuándo y dónde. Escoge dos propósitos, concretos, medibles y claros. Revisa que sean medible y operable. Si mejoramos en un valor, de manera natural mejoraremos en los demás. Por ejemplo, al caminar no solamente se mejora la salud, el dormir mejor, la parte afectiva de las emociones y la parte estética.

Las metas están hechas para crecer y trascender. Define propósitos claros, realistas, haz un buen plan de trabajo escribiendo un pequeño hábito positivo a implementar y sé consciente de los hábitos negativos que te limitan.

Redefine tu meta / propósito.
¿Esa meta es tuya o es de algún familiar o un deber ser o social? No la lograrás si no nace de ti y de tu convicción.
¿Cuánto esfuerzo tienes que dedicarle diariamente o semanalmente?
¿Qué tienes que hacer concretamente para lograrlo?
¿Qué hábitos te están limitando para poder cumplirlo?
Define el tiempo específico para lograrlo.

Reflexiona porqué y para quién deseas lograr eso. Enfócate en tus decisiones, prioridades, lo que te gusta, te duele, te irrita o te cuesta, lo que te hace feliz y sabes que te llevará a tu verdadero crecimiento. Apaga las voces negativas que hay en tu interior: “Tu no estudiaste para eso”, “No eres bueno para el ejercicio”, “Siempre has sido gordito”, “No sabes de eso” “No puedes”. Deja de estar escuchando las dudas que tienes de ti mismo. Cuándo las escuches repítete: “Soy capaz y merezco lo mejor.”

Suelta la idea de cómo debería de ser tu vida. Tal vez te estás forzando por tener una vida que pensabas que querías pero no es la correcta para ti. “Ahorita ya debería de tener esto”… “Si hubiera hecho esto ya estaría en…”. El “hubiera” no existe, y si estoy aquí es porque aquí es dónde algo tengo que aprender pero está en mi avanzar y salir de mi zona de confort. Dejar de compararte con los demás. Tu vida y tu proyecto son únicos e incomparables.

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