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CompraNet y la ilusión de competir por el gasto público

Por Darío Celis

Hace 5 meses

La contratación pública en México, gestionada principalmente a través de plataformas como CompraNet, hoy conocida como Compras MX, y otros sistemas oficiales de adquisiciones del Gobierno federal, suele presentarse como un mecanismo de competencia abierta.

En teoría, ahí, en esos portales digitales donde se publican y adjudican contratos, se define cómo se gasta buena parte del presupuesto público. En la práctica, sin embargo, la historia es distinta.

Un estudio encabezado por Sergio Arturo Bárcena Juárez, profesor-investigador del Tecnológico de Monterrey, documenta las grietas del sistema. Su análisis, basado en datos históricos de CompraNet, y hoy de ComprasMX y otras fuentes públicas, revela que no estamos frente a un mercado competitivo, sino ante un entorno altamente concentrado y lleno de fricciones operativas.

El hallazgo más revelador es que menos de 1% de los proveedores registrados en estas plataformas gubernamentales concentra 50% del presupuesto público adjudicado. Cuando las licitaciones -que deberían ser el corazón de la competencia- terminan beneficiando de forma recurrente a los mismos actores, el proceso pierde sentido. La competencia deja de ser una dinámica real y se convierte en un trámite.

Pero no es sólo un tema de concentración. Las propias plataformas donde se llevan a cabo estas licitaciones exhiben limitaciones estructurales. Compras MX, el sistema insignia del Gobierno federal, a cargo de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno de Raquel Buenrostro, arrastra problemas que van desde registros incompletos hasta contratos sin información clave. La transparencia, en ese contexto, se reduce a la publicación de documentos que pocas veces permiten entender realmente cómo y por qué se toman las decisiones.

A esta opacidad funcional se suman las barreras de entrada. Participar en una licitación pública implica navegar un proceso costoso y desgastante: propuestas voluminosas, requisitos excesivos y tiempos desbalanceados entre la planeación interna del Gobierno y la ventana pública de participación. El resultado es una cancha inclinada que desalienta a nuevos jugadores, especialmente a Pymes y profesionistas independientes.

Lo paradójico es que mientras el aparato burocrático dedica una enorme cantidad de recursos a procesar contratos menores, los procedimientos de mayor monto, los que realmente mueven la aguja del gasto público, concentran el dinero con menor competencia efectiva. Ese desbalance habla más de cómo está diseñado el sistema que de cómo opera.

Frente a este panorama, apostar por la tecnología parece inevitable. Herramientas que ordenen datos, hagan comparables los procesos y reduzcan la carga operativa pueden aportar valor. Pero sería un error pensar que digitalizar el problema equivale a resolverlo. Las mismas plataformas donde hoy se llevan a cabo las licitaciones son evidencia de que la tecnología sin rediseño institucional termina replicando las mismas fallas.

El estudio del Tecnológico de Monterrey no sólo exhibe la desigualdad en la asignación de contratos, también abre la puerta a una discusión más amplia: ¿queremos un sistema que simule competencia o uno que realmente la genere? Porque la diferencia no radica en la plataforma donde se publican las licitaciones, sino en las reglas que determinan quién puede participar y en qué condiciones.

México no necesita únicamente mejores herramientas digitales. Necesita, sobre todo, recuperar la lógica del mercado dentro del gasto público. Sin eso, cualquier licitación seguirá siendo sólo un procedimiento, no una verdadera oportunidad de competencia.

 

 

EL BANCO de México recortó su expectativa de crecimiento y con ello ajusta la conversación económica a un terreno menos optimista. Pasar de 1.6 a 1.1% no es sólo un cambio técnico, es el reconocimiento de un ritmo que pierde tracción. La revisión es la segunda consecutiva y refleja un entorno donde las proyecciones duran poco. La propia autoridad monetaria encabezada por Victoria Rodríguez señala factores concretos, como la incertidumbre con Estados Unidos y la revisión del T-MEC. A eso se suman tensiones externas que presionan mercados y expectativas. El rango más amplio también deja ver que el margen de error se ha vuelto parte del escenario. Frente a otras proyecciones, la de Banxico se ubica en la parte baja, lo que marca distancia con el discurso oficial.

 

ANTONIO DEL Valle Ruiz resaltó que la inversión pública en infraestructura se ha quedado corta y eso tiene efectos inmediatos en el ritmo de la economía. Para él, el problema no es la falta de intención del sector privado, sino la ausencia de un empuje inicial desde el Gobierno que active proyectos y genere inercia. Su argumento es que sin carreteras, desarrollos y obra pública, el capital no encuentra dónde aterrizar. Desde esa lógica, los empresarios acompañan, no sustituyen. Llama la atención que deje en segundo plano factores que suelen dominar la conversación, como la seguridad o la certidumbre jurídica, para insistir en la variable del gasto. El mensaje se reduce a acción concreta, no a diagnóstico amplio. Lo que queda es medir si ese énfasis logra mover decisiones o si se suma a una lista de advertencias que no cambian el curso.

 

CONSTELLATION Brands será reconocida con el Premio Nacional de Calidad, un galardón que evalúa más que resultados financieros y revisa la forma en que una empresa opera, decide y se relaciona. La distinción, en México se ha construido con inversiones sostenidas y expansión industrial en puntos clave del país. Las cervecerías en Coahuila, Sonora y el proyecto en Veracruz muestran una estrategia que combina producción, exportación y posicionamiento territorial. Detrás del reconocimiento hay métricas concretas como liderazgo, eficiencia, innovación y capacidad de adaptación. La empresa que encabeza Nicholas Fink no sólo crece, también ajusta sus procesos a estándares que hoy son exigencia básica. La inversión acumulada refuerza su peso dentro del sector, pero también su exposición a las condiciones locales.

 

GRUPO HYCSA, encabezado por Ramón Casanova, consiguió un contrato fuera de México que confirma su estrategia de expansión en infraestructura. La empresa será responsable de intervenir la Carretera Panamericana del Oeste en Panamá, un tramo relevante para la movilidad y logística de ese país. El proyecto contempla inversión a largo plazo, operación, mantenimiento y mejoras técnicas en seguridad y monitoreo. El esquema elegido, una Asociación Público-Privada, muestra cómo los gobiernos siguen recurriendo al capital privado para sostener obras de gran escala. Para Hycsa, el movimiento refuerza su presencia regional en un mercado donde la competencia exige capacidad financiera y ejecución comprobada. Panamá no es un destino aislado, sino parte de una red donde la empresa ya tiene participación en varios países.

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