La carrera del mundo por alimentar a la población ha llevado a la industria alimentaria a auxiliarse de la química para conservar más tiempo en el anaquel los alimentos, hacerlos más atractivos, intensificar color y sabor y estabilizar sus propiedades, mientras los productores artesanales -cada vez más valorados- buscan hacer sus alimentos sin elementos que ayuden a verse mejor o intensificar su sabor, porque su principal cualidad es que son naturales.
En ese proceso los artesanos buscan que sus productos se elaboren con las mejores mercancías que tienen, para evitar al máximo usar la química, pues están conscientes de que lo artificial tarde o temprano afectará la salud de los consumidores.
Un ejemplo de aditivos perjudiciales para la salud humana es el E-410 u óxido de etileno, que es cancerígeno y es empleado en los helados, por lo que en la Unión Europea ya se emitió una prohibición de su uso.
Si volteamos a ver la historia, el cambio de la alimentación empezó en los años 60, cuando eran pocos los alimentos industrializados. Ahora, cada día están sacando más aditivos, hasta llegar a los alimentos irradiados, mientras los artesanos hacen todo lo posible por que sus alimentos sean totalmente naturales.
Hoy, usted y yo podemos definir entre lo industrial o artesanal: cuando usted va a comprar, por ejemplo, dulces, chocolate de mesa, chorizo, cajetas de membrillo, manzana, perón, guayaba, lo que le llama la atención, en el caso de los industrializados, es el empaque atractivo, colores muy bien presentados, la temperatura, mientras que la cajeta de membrillo artesanal requiere solo de papel celofán. Su fórmula es el membrillo, que se muele, se agrega azúcar, se cuece, se da el punto y a los moldes, es todo; en la presentación industrial lleva un porcentaje de membrillo, pero tiene colorantes, conservadores y otros aditivos.
En el caso del chocolate de metate, se tuesta el cacao, se muele con el azúcar, se le agrega licitina, se coloca en moldes y es todo; su presentación es tan solo papel amarillo. En comparación, el chocolate industrial lleva caja y papel aluminio, pero el chocolate lleva conservadores aditivos y si usted lee la etiqueta, es poco chocolate. Se puede citar también al chorizo, los dulces de leche, las peritas, el jamoncillo, las obleas, las frutas cristalizadas que no llevan colorantes ni aditivos.
Se trata de nosotros, comer más saludable no es solo comprar alimentos que nos nutran sino también revisar esa parte que es la responsabilidad social, a fin de empoderar y ayudar a todos esos artesanos al comprar sus productos. Recuerden que desde la década de los 60 cambió nuestra alimentación, lo que quiero decir es que compramos lo industrial o compramos lo artesanal, tenemos que pensar por qué estamos tan enfermos.
Hoy es tiempo de volver a lo básico, lo elemental, y pensar en el fortalecimiento de los artesanos en este caso de los alimentos, pero también se tienen otros giros como la ropa, muebles y una gran diversidad de mercancías hechas con los mejores materiales y habilidades.
A continuación, algunos de los aditivos que se pueden encontrar en los alimentos de consumo diario, los cuales pueden ser susceptibles de cambiarse por productos artesanales: sorbato potásico, benzoato sódico, glutamato monosódico, carragenato, fosfatos de calcio, estearoil-2-lactilato de sodio, fosfatos de potasio, nitrito sódico, E200 – ácido sórbico y azul brillante FCF.
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