Nacional

Publicado el jueves, 22 de octubre del 2026 a las 00:44
Ciudad de México.- El aumento de 8 por ciento al salario global de los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es un hecho, pero un grupo de empleados inconformes asegura que aún puede negociar su aceptación: a cambio de flexibilizar el monto que demanda un incremento de 10 por ciento, quiere la cabeza del líder sindical, Rafael Olivos.
Alrededor de 800 trabajadores activos y jubilados marcharon desde el Centro Médico Nacional Siglo XXI hacia Paseo de la Reforma para exigir la intervención del Gobierno federal en el conflicto sindical. La movilización fue organizada por Rafael Soto, enfermero de Cardiología, y Octavio Fernández, anestesiólogo del mismo hospital, quienes buscan abrir una negociación para remover a Olivos.
Los inconformes mantienen su demanda de un incremento salarial de 10 por ciento, pero afirmaron que su principal exigencia es un cambio en la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS).
“No es un tema económico, podríamos aceptar ese aumento, pero no sin la renuncia de Rafael Olivos. No sin el Congreso Extraordinario elegido democráticamente a lo largo y ancho del País. Si no pasa eso, nos vamos a seguir movilizando”, advirtió Soto.
Durante el recorrido, que pasó por las avenidas Cuauhtémoc, Chapultepec y Juárez, los manifestantes denunciaron también la falta de medicamentos, material y personal especializado en las unidades médicas. Las consignas se concentraron en la salida de Olivos, aunque también exigieron la restitución del Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP) y rechazaron las Afores.
Las carencias, señalaron, ponen en duda que el IMSS pueda cumplir la meta anunciada por su director, Zoé Robledo, de realizar 31 mil cirugías extraordinarias en turnos nocturnos y fines de semana, sin cerrar agendas durante el fin de año.

Soto sostuvo que el aumento salarial no representa ni 5.5 por ciento en términos reales. Sin embargo, insistió en que la disputa no se limita a la remuneración y pidió a la Secretaría de Gobernación intervenir para abrir una negociación.
“No cerramos las puertas a la negociación, las dejamos abiertas para que, por ejemplo, Gobernación, que es quien tiene la facultad para llevar la política de este País, las abra y nos ayude a negociar la salida decorosa -si así se puede llamar- de Rafael Olivos(…) Hoy queríamos una comisión para iniciar el diálogo”, explicó.
La marcha avanzó por varias de las principales avenidas de la Ciudad y llegó a la zona de Reforma y Bucareli, donde permaneció alrededor de cuatro horas. Pese a las consignas dirigidas al líder sindical y a la petición de interlocución, los manifestantes no consiguieron reunirse con representantes del Gobierno federal.
Ante la falta de respuesta, los inconformes advirtieron que ahora buscarán una reunión con la Presidenta Claudia Sheinbaum, a quien consideran la autoridad con poder de decisión para atender sus demandas.
La protesta también reunió a trabajadores que exigieron recuperar el régimen de jubilaciones y pensiones, con consignas como “¡RJP!” y “¡Fuera Afores!”. Un contingente de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), con representantes de la Ciudad de México, Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Puebla, se sumó a la movilización en respaldo a la demanda de pensiones dignas.
“Nosotros también nos sentimos parte de esta lucha cuando ustedes dicen: no más Afores, pensiones dignas(…) es posible derrotar también a estas Afores”, expresó Pedro Hernández, dirigente de la sección 9 de la CNTE en la capital.
Los manifestantes anunciaron una nueva marcha nacional para el 30 de octubre y una asamblea constitutiva el día 31, con la que buscan dar continuidad al movimiento sin perder sus derechos sindicales.
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