Por: Joel Martínez
Controlar monedas se está volviendo una costumbre para obtener beneficios económicos.
Así debemos de entender la maniobra de Estados Unidos para intervenir el mercado cambiario japonés y así evitar la depreciación del yen.
La cuestión es que el Banco de Japón (BoJ) se ha negado a subir su tasa de referencia a la velocidad que le marca la inflación, debido al enorme déficit fiscal que tiene, el cual usa como estrategia para empujar su economía.
Todo comenzó en julio de 2024 con el perfilamiento del BoJ para abandonar su política monetaria ultra laxa (ver En el Dinero del 3 de octubre de 2024: “Tipo de cambio y Banco de Japón”).
Actualmente la tasa del BoJ es de 1% y las presiones inflacionarias han subido.
La normalización de la política monetaria ha sido muy lenta: tuvo una tasa de referencia negativa de -0.10% desde 2016 hasta el 19 de marzo de 2024, cuando la subió a +0.10 por ciento.
Luego vinieron alzas muy espaciadas: 0.25% el 31 de julio de 2024, 0.50% el 24 de enero de 2025, 0.75% el 19 de diciembre y el 16 de junio de 2026 la subió a 1 por ciento.
Igual el BoJ controlaba las tasas de largo plazo comprando bonos de manera ilimitada, para marcar el nivel (un Quantitave Easing infinito).
Ahora, a pesar de que existe un programa de reducción de los niveles de compras, lo sigue haciendo.
La reacción de los mercados financieros mundiales a la postura “torcida” del BoJ ha sido golpear su moneda para depreciarla.
Básicamente se hace con fuertes apuestas en contra del yen en el Mercado de Futuros de Chicago (CME).
Desde hace varios meses, las autoridades cambiarias de Japón estaban vendiendo dólares para fortalecer al yen.
El Ministerio de Finanzas de Japón gastó un récord de entre 70 mil y 74 mil millones de dólares (equivalentes a 11.73 billones de yenes) en su campaña de intervención, entre el 28 de abril y el 27 de mayo.
Sin embargo. No tuvo éxito.
El jueves 30 de julio, las autoridades japonesas vendieron 53 mil millones de dólares y la operación también fracasó.
Por eso el 31 de julio, el Tesoro de Estados Unidos compró yenes por primera vez, desde 2011.
La Reserva Federal de Nueva York vendió euros y compró yenes en nombre del Tesoro a través de Goldman Sachs y Morgan Stanley, según el Financial Times.
Scott Bessent, secretario del Tesoro, formalizó la intervención permanente de la Fed en la estabilización del yen.
Usa el Mecanismo de Recompra FIMA (Foreign and International Monetary Authorities Repo Facility), que es una herramienta financiera permanente de la Fed.
Está diseñada para proporcionar un respaldo de liquidez en dólares estadunidenses a bancos centrales y autoridades monetarias extranjeras.
El objetivo es destruir las históricas apuestas especulativas contra el yen en el mercado de futuros.
Según datos del CME, las posiciones cortas en los futuros del yen cayeron 70% del 26 de julio al 4 de agosto.
¿Por qué interviene el Tesoro al mercado cambiario?
1.- Las tasas de corto plazo muy bajas de Japón son usadas para compras apalancadas de los mercados accionarios estadunidenses.
2.- Japón es el mayor tenedor extranjero de treasuries, los vende para obtener dólares y presiona las tasas estadunidenses al alza.
Hay miedo a que se le acaben los treasuries al BoJ.
Según los últimos datos del Tesoro, Japón es el mayor tenedor de treasuries con un billón 143 mil millones de dólares (en nomenclatura mexicana).
Redujo sus tenencias en 67 mil millones en mayo, y de febrero a mayo vendió 96 mil millones.
No obstante, los beneficios que obtiene Estados Unidos con la manipulación del yen tienen daños colaterales.
El carry trade de monedas por diferenciales de tasas es un enorme negocio (ver En el Dinero del 2 de julio: “Posible rally alcista del tipo de cambio”).
Sólo que ha revaluado a las monedas emergentes, sobrevaluándolas, como pasa con el peso mexicano.
Desde el 31 de julio, día que inició la intervención estadunidense al yen, el tipo de cambio en México ha caído 1.6% y puede romper a bajar de los 17 pesos por dólar.
Pero no hay mal que dure 100 años, en el fondo el BoJ tendrá que aceptar subir su tasa más aceleradamente y el tipo de cambio en México deberá subir a un nivel más razonable.
Más sobre esta sección Más en Coahuila