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¡Covid-19: nadie le cree al Presidente!

Por Ricardo Alemán

Hace 6 años

La realidad, siempre terca, ya alcanzó a López Obrador y está a punto de tragarse su Presidencia. ¿Por qué? Porque a 15 meses de iniciado el supuesto primer gobierno de izquierda en México, el descrédito del Mandatario mexicano parece llegar a las nubes, al tiempo que su popularidad muestra una impensable “caída libre” que amenaza con estrellarse en el piso.

En pocas palabras, resulta que a solo 15 meses de Gobierno, asistimos a uno de los fenómenos más perniciosos en una democracia: la desconfianza de los ciudadanos en su Gobierno y en los resultados frente a momentos críticos, como el que vive México.

Y es que hoy abundan los ejemplos de que tanto el ciudadano común, como algunos aliados del régimen, ofrecen signos claros de que no creen lo que dice, explica y promete el Presidente, al extremo de que la sociedad reacciona en sentido contrario a todo aquello que dice el Presidente.

Y el mejor ejemplo lo vimos en la crisis resultante de la pandemia conocida como Covid-19, que fue minimizada por el presidente Obrador y que, en contrario, ocasionó verdaderos espectáculos de pánico, tanto en hospitales como en centro comerciales y, sobre todo, entre la sociedad de a pie, que no sabía qué hacer ante los mensajes oficiales contradictorios.

Incluso resulta ridículo, por decir lo menos, que corifeos presidenciales, como Lorenzo Meyer y Federico Arreola -dos de los más sumisos lacayos presidenciales- llegaron al extremo de llamar a no hacer caso al Presidente.

El primero, por ejemplo, pidió no incurrir en la irresponsabilidad de minimizar los efectos del coronavirus, mientras que el segundo de plano llamó a no asistir a eventos como el Vive Latino, por el riesgo de convertir en una tragedia el contagio del Covid-19, a pesar de que el Presidente había dicho que nadie se alarmara y que todos debían abrazarse.

Pero el problema es aún mayor si vemos que el propio Presidente llama un día a no alarmarse y “a que todos se abracen”, y al día siguiente pide “abrazos mentales”, en clara contradicción, mientras que -a pesar de la crisis- no aparece el titular de la cartera de Salud.

Y si fueran pocas las contradicciones, la irresponsabilidad y la ingobernabilidad, el Presidente ordenó a todo su Gabinete abstenerse de opinar e informar sobre la crisis sanitaria derivada del coronavirus.

Todo ello frente a una avalancha de reacciones contrarias a los mensajes presidenciales, como la cancelación de educación presencial en las principales universidades públicas; la suspensión de eventos masivos privados y, sobre todo, la autocontención ciudadana. Es decir que, por iniciativa propia, miles o millones de ciudadanos decidieron no salir de sus casas y/o llevar a cabo las actividades públicas indispensables, sobre todo ante los ejemplos que circulan en redes de mexicanos avecindados en ciudades europeas devastadas por el Covid-19.

Por eso, frente a esos niveles de irresponsabilidad de gobiernos como los de Obrador y de Claudia Sheinbaum, aparecen las preguntas obligadas.

¿Por qué llegamos a esos gravísimos signos de desconfianza en el presidente Obrador y en el Gobierno que encabeza?

¿Por qué razón pocos ciudadanos -si no es que ninguno- le otorga el menor crédito a López, sobre todo cuando habla del Covid-19, de la fortaleza del sistema de salud y hasta de la solvencia de la economía del país?

¿Por qué razón, a pesar de dramáticos ejemplos de países devastados por el coronavirus y de las evidencias de que todo gobierno responsable debe actuar rápido y de manera asertiva, todo el Gobierno federal y gobiernos de Morena se empeñan en no hacer lo correcto?

Las razones están a la vista de todos.

1.- Porque el Presidente mexicano no solo es ignorante y analfabeta de las responsabilidades propias de su cargo -responsabilidades como la de ser garante de la salud de los ciudadanos-, sino que se niega a escuchar a los que saben de temas como el Covid-19.

2.- Porque el principal problema del Gobierno federal es “la terquedad” del Presidente, quien reacciona a partir de sus limitados reflejos y de sus inexistentes conocimientos de la más elemental responsabilidad de su cargo.

3.- Porque es tal el autoritarismo y el despotismo presidenciales que nadie en el Gabinete se atreve a poner en su lugar a un Presidente ignorante y analfabeta que solo reacciona a partir de sus prejuicios bananeros y tropicales.

4.- Porque asistimos a la confirmación de los gravísimos riesgos que significan para la salud del Estado, de la democracia y para la salud de los ciudadanos, la destrucción de contrapesos fundamentales como el Congreso y el Poder Judicial.

Y es que un Congreso opositor y una Corte independiente, ya habrían despedido al irresponsable presidente Obrador y habrían salvado miles o millones de vidas que hoy están en riesgo.

Al tiempo.

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