El aplastante triunfo del Sindicato Minero sobre la CTM en las votaciones para definir la titularidad del contrato colectivo de la empresa Teksid Hierro, ubicada en Frontera, fue un recordatorio del agotamiento del modelo de trabajo de la central presidida por Tereso Medina.
Liderado por Napoleón Gómez Urrutia, el Sindicato Minero venció 642 votos a 2 al Sindicato de Trabajadores de la Industria Metal-Mecánica del Estado, afiliado a la CTM y al PRI.
El resultado es concluyente, imposible de digerir para Medina y la central priista. Gómez Urrutia y su organización mantendrán por los próximos años el contrato colectivo en su poder. La enorme ventaja ni siquiera permite un mínimo espacio para quejas o contrademandas.
A Medina le queda sólo el recurso del pataleo. La derrota en Frontera es profundamente dolorosa para la CTM, pues viene precedida de otros sonoros descalabros de la central a nivel nacional a manos de organizaciones independientes.
En septiembre del año pasado, el cetemio perdió la titularidad del contrato colectivo de Nissan, en Aguascalientes, frente a la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México. Y en marzo de este año, el Sindicato Independiente de Trabajadores y Trabajadoras de la Industria Automotriz (SINTTIA) lo barrió en la batalla por el contrato de la planta de GM en Silao. Contratos mayúsculos, importantes.
Algo se quebró en la CTM. El modelo corporativista, paternalista y vertical de la maquinaria sindicalista auspiciada por el PRI durante décadas no da para más. El modelo, sumamente efectivo para empresas y gobiernos, aunque no tanto para los trabajadores, está de salida. Hay nuevos actores en la escena. De aquí en adelante pelearán uno a uno los cientos de contratos colectivos en juego.
El desenlace de la disputa por el contrato de Teksid —firma italiana dedicada a la producción de monoblocks y cabezas de monoblocks para motores de camiones y maquinaria pesada— ofrece otra señal inequívoca: el interés de la 4T en los sectores sindicalistas vinculados a la industria del hierro y el acero y del sector automotriz. Ahí tiene la mira puesta la Cuarta Transformación.
Para Medina, la CTM, el gobierno de Miguel Riquelme y especialmente para la industria de Coahuila vienen nuevos y complejos desafíos en los terrenos laborales y sindicales. No son necesariamente buenas noticias ni buenos tiempos para un sector tan importante.
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