Coahuila
Por María José César
Hace 3 años
“Los abuelos no sólo cuidan; son el tronco de la familia extendida, aportan algo que los padres no siempre vislumbran: pertenencia e identidad, factores indispensables en los nuevos brotes.”
Enrique Orschanski
Los abuelos y los nietos, dos generaciones totalmente diferentes que se comunican con el lenguaje universal del amor. Y ¿Quién de nosotros podría olvidar ese toque mágico o esa comida especial de nuestros abuelos? ¿Ese sazón y esos momentos especiales? En mi caso el café y los adobados de mi abuelita Martha y la comida árabe de mi abuelita Amira. No solamente son sabores que se nos quedan grabados en el alma, sino sensaciones de hogar y de amor que se quedan tatuados en nuestra persona.
La mayoría de los abuelos sienten un amor sobrenatural hacia sus nietos. Este viene a representar para ellos una entrada a la madurez, el paso del tiempo y con él, el aceptar la edad y ver su verdadera trascendencia: extender su vida. Al ampliar nuestra familia, nuestros padres y nuestros abuelos prolongan sus rasgos, sus gestos y un pedazo claro de su existencia.
Los abuelos miran desde una lupa diferente; de amor, de aprendizaje y de madurez. Sus consejos y palabras están llenos de sabiduría pura, aunque en ocasiones no estemos dispuestos y abiertos a escuchar.
Los abuelos se regalan el tiempo de gozar que a los padres se nos pierde preocupados por educar. Construyen infancias con galletas, olores, gozos, risas y silencios. Son los mediadores familiares, modelo de envejecimiento y una fuente de amor incondicional para cada uno de sus nietos.
Los nietos recibimos de nuestros abuelos no solo nuestros apellidos, sino también sus actitudes, su forma de vivir la vida, hábitos, actitudes, gustos y aficiones. Nuestros abuelos son gran parte de nuestro soporte emocional; representan un puente entre nuestros padres y nosotros los hijos.
Gabriel García Márquez decía que la vida no es la que uno vivió sino la que una recuerda, y cómo recuerda para contarla. Ojalá hoy miremos con gratitud a cada uno de nuestros abuelos, y si no llegamos a conocerlos, busquemos conocer su vida y honrar lo que hemos heredado de ellos. Y si hoy eres abuelo, te decidas a mirar con gozo, te permitas disfrutar de ver crecer y gozar cada sonrisa de tus nietos. Ellos reciben y graban de ti mucho más de lo que pudieras imaginar. Cada abrazo, cada beso, marca sus vidas y marca sus almas para siempre.
Felicidades y gracias a ti abuelo y abuela, aunque a veces no seas reconocido, visitado, agradecido, honrado. Tu amor y cada pedacito de tu entrega se queda palpado en la historia de tus nietos, en el “libro de sus vidas”, y aunque en ocasiones pudieses sentirte desvalorizado o no lo suficientemente importante, recuerda que lo eres, porque tu amor se ha traspasado desde una dimensión inexplicable.
Si tu hoy tienes a tus abuelos permítete amarles, agradecerles y honrarles. Si ya están cuidándote desde el cielo, hazlos presentes en tu vida viviendo esos aprendizajes y legados que te han dado. Toma tu momento presente y agradece lo que de ellos has recibido. Amor con amor se paga.
“A ti abuelo, a ti abuela, que albergo en mi corazón tantos recuerdos, tanto amor y tanto de ti: GRACIAS por las horas, tu legado, tu entrega, tu preocupación y el amor desbordante.”
Gracias abuelos y gracias papás- Jorge y Paty y mis suegros- Pache y Maricela, por desbordarse en su amor y tiempo para mis hijos. Le pido a Dios que nos sean eternos para seguirlos gozando y disfrutando.
Más sobre esta sección Más en Coahuila