Por: Joel Martínez
De plano, los modelos de estimación de inflación de Banxico son pésimos o el mercado está especulando, porque al paso que van los precios de los Cetes, pronto estarán descontando que la tasa de referencia va a subir.
Desde antes y después del comunicado de Banxico del 6 de noviembre, las tasas de los Cetes han subido, sobre todo, las de uno y dos años.
¿La razón?
Los operadores apuestan a una gran burbuja de precios en enero por los aumentos del Impuesto Especial sobre la Producción y Servicios (IEPS).
La hipótesis de la burbuja la han llevado tanto al extremo, que hoy la curva de las tasas de Cetes primero se aplanó y ahora es positiva.
El aplanamiento de la curva es cuando todos sus plazos (de 28 días a dos años) tienen tasas equivalentes a un día, casi iguales a la tasa Banxico, que ahora es de 7.25 por ciento.
Esto se lee como que el mercado “no compra” ningún recorte más de la tasa de referencia.
La pendiente positiva, como la de hoy, es cuando las tasas comparables son notablemente superiores a la tasa de referencia.
Se lee como que “se compra” que la tasa de Banxico fuera a subir, que va a haber un apretón monetario.
Lo que hace el mercado no sólo es ilógico, sino que es de lo más absurdo o simplemente están especulando contra el banco central.
La gobernadora del Banco de México y todos los miembros de la Junta de Gobierno han declarado que el efecto de los IEPS en enero es de una vez y muy acotado.
Ayer mismo, en el Informe Trimestral de Inflación, Victoria Rodríguez, gobernadora de Banxico, dijo:
“… os efectos de los cambios en la Ley del IEPS recientemente aprobada, se anticipa, sean acotados y transitorios, de modo que no afecten los precios de los bienes no sujetos a los gravámenes ni generen efectos de segundo orden”.
Aún más, las tasas van contra natura.
En la Encuesta Quincenal Citi publicada el 20 de noviembre, 97% de las tesorerías encuestadas cree que Banxico recortará 25 puntos base (pb) en el comunicado del 18 de diciembre.
Incluso, la mediana espera que la tasa de referencia cierre en 7% en 2025, mismo nivel que las últimas cinco encuestas.
De hecho, en el Informe de Inflación no se modificaron las estimaciones de inflación, en cambio, sí se redujo el pronóstico de crecimiento de la economía para 2025, que pasó de 0.6 a 0.3 por ciento.
No es poca cosa, ya que no sólo es casi cero el crecimiento, sino que el ajuste es de 50 por ciento.
Entonces, tenemos una economía parada, con una ortodoxia exagerada, donde hay hasta un subgobernador que regaña a toda la junta porque no se busca el objetivo de 3% en la inflación, así se caiga el país.
Creo que hace falta un Bessent mexicano.
Lo peor es que las presiones alcistas las han extendido a los rendimientos de los llamados bonos “M”, los que emite el Gobierno federal a plazos de 2 a 30 años.
Desde el 16 de octubre hemos visto una ola alcista especulativa de las tasas de los bonos mexicanos bajo argumentos hasta ingenuos como “tomas de utilidades” o que el Gobierno quiere colocar muchos títulos de largo plazo o que viene una burbuja inflacionaria.
Mientras tanto, en Estados Unidos los miembros del Comité de Tasas de la Fed (FOMC, por sus siglas en inglés) ya están convencidos de que hay que recortar las tasas en su comunicado del 10 de diciembre.
Esto gracias a una gran presión del secretario del Tesoro estadunidense, Scott Bessent, para que se abandonen los paradigmas ultra ortodoxos.
Y eso que la economía estadunidense es muy fuerte, no imagino si estuviera estancada como la mexicana.
Por eso es hasta grotesco ver bajar y bajar las tasas de los treasuries y al mismo tiempo subir y subir las de los bonos “M”.
Algo está mal o de plano, se está inflando una narrativa para después aprovecharse y comprar bonos con precios muy bajos.
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