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Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 7 de junio del 2021 a las 11:40
Saltillo, Coah.- Ahora que parece que la pandemia en el mundo va remitiendo, ¿todavía eres de los que pasas parte de tu tiempo libre en Internet, redes sociales como Facebook y medios de comunicación online leyendo malas noticias acerca de su evolución?
O quizás la fatiga pandémica ha hecho que dejes de informarte tanto de su desarrollo y abandones este mal hábito que se conoce como doomscrolling, una nueva palabra que podríamos añadir al diccionario de la Covid-19. En cualquier caso, te contamos más acerca de esta práctica, sus consecuencias en tu salud y qué puedes hacer para dejarla.

Qué es el doomscrolling
Este término hace referencia al consumo desmedido de información negativa a través de pantallas. Doomscrolling proviene de doom (muerte, catástrofe o fatalidad) y scrolling (la acción de desplazarse hacia abajo en las pantallas de dispositivos como móviles o tabletas o con la ayuda del ratón en las computadoras). Este neologismo aparece en uno de los diccionarios online más importantes en inglés, el Merriam-Webster, y es similar a doomsurfing (navegar por malas noticias).
Se hizo popular en abril de 2020 con la publicación de un artículo en Los Angeles Times, en el que se comentaba que el coronavirus estaba cambiando nuestra forma de hablar y ampliando nuestro vocabulario. Pero es que también hizo que modificáramos nuestra manera de consumir información. Porque estar informados es una necesidad humana, y más en situaciones de incertidumbre como la que estamos viviendo con la pandemia, pero ¿de noticias malas como las muertes o contagios diarios o las restricciones?
Hay personas que tienen tendencia a un pensamiento negativo, catastrofista, y lo que hacen es buscar la confirmación de esas catástrofes, reconocen expertos en psicología clínica. Y con la pandemia, estar más tiempo en casa, conectados más a las redes sociales y la televisión, ha contribuido a ello.
Pero en este caso, más que una adicción como patología, estamos ante una adicción como consecuencia: Cuando empezó la pandemia, al buscar noticias que nos informaran nos llegaban noticias negativas. Y en ese momento se activa el pensamiento más catastrofista. Para el ser humano la supervivencia es imprescindible, y tiene dos maneras de sobrevivir: a través de las recompensas o de evitar el daño. Y lo que llevó a querer buscar esas noticias negativas no fue tanto una adicción, sino la evitación del daño. Y no hemos tenido recompensa, por lo que uno se acostumbra a que ese sea el método para sobrevivir.
Además de seguridad y supervivencia, también con el doomscrolling nos sentimos aliviados, comparándonos con situaciones peores que las nuestras.
Pero el problema de poner el foco en las noticias negativas es que directamente repercute en nuestra salud mental, tan afectada en esta pandemia. Por culpa del doomscrolling aparecen más síntomas de estrés, problemas para dormir, habilidad emocional (súbitos cambios de humor), comportamientos agresivos, depresión y estrés postraumático.

Cómo evitarlo
Estar informado es bueno, pero la sobreinformación no es recomendable. Puede ser muy nociva y provocar sensaciones de desasosiego que son absolutamente contraproducentes. Existen numerosas noticias falsas e informaciones inútiles que afianzan el temor y nos alejan de la tranquilidad.
Y varios estudios corroboran estos efectos. Uno de ellos es una encuesta alemana realizada al principio de la primera ola y publicada en la revista médica European Archives of Psychiatry and Clinical Neuroscience, que encontró una conexión directa entre la frecuencia, duración y diversidad de exposición a los medios con el aumento de síntomas de depresión y ansiedad.
Además de dejar consumir tanta información, es recomendable lo siguiente para dejar de hacer doomscrolling:
– Entablar conversaciones en la Red. Si no es posible abandonar Internet, por la situación (por ejemplo, un confinamiento por enfermedad), hay que tratar de hablar, chatear… que no todo sea mirar información.
– Exteriorizar las emociones positivas y negativas. Nos sentiremos acompañados, no nos sentimos solos frente al peligro.
– Ser conscientes de cuánto tiempo estamos en línea y poner límites. Para ello, es muy útil fijar momentos de desconexión de cualquier tipo de aparato: salir a caminar, hacer deporte, tomar algo con los amigos, ir con los niños al parque.
– Seleccionar la información que consumimos. Ahora se da autoridad a cualquiera que anuncia que es coach y te dice cómo tienes que llevar tu vida. No se puede dar autoridad a todas las noticias. Es importante desarrollar pensamiento crítico y relativizar. Para ello, hay que priorizar la salud mental. Si ves que las noticias negativas no te vienen bien, no las leas.
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