Un grupo de activistas en Saltillo salió en defensa de la mujer que hace unos días impactó su automóvil contra otros vehículos estacionados en un bulevar de esta capital. Definitivamente nada justifica manejar el auto si no se respeta aquella máxima de: “si maneja no tome y si toma no maneje”. Es un riesgo no solo para quien va al volante en estas condiciones y para sus acompañantes, sino también para el resto de las personas.
Sin embargo, estas activistas se preguntaban la razón por la cual, en redes sociales, el nivel de escarnio o de burla era mayor para la conductora del auto. Insistían, claro, en que nada justificaba las condiciones en que la dama se encontraba al momento del incidente vial.
Aquí, lo grave, es la exposición de la mujer, que seguro tiene familia, compañeros de trabajo, amigos o vecinos que la reconocieron a través de los videos y que quizá la juzgaron, sin saber lo que realmente había ocurrido. O que incluso, la discriminaron por la muy amplia difusión del evento, que además marcó la agenda de ese día.
Esto nos lleva a la reflexión sobre la protección de los datos personales o sensibles, que cada persona posee, y que son, o al menos deberían ser protegidos para evitar la discriminación o estereotipos que la divulgación de esta información personal, pueden propiciar.
En su página web, el Instituto Coahuilense de Acceso a la Información Pública (ICAI) dice que es un derecho fundamental: “que tiene por objeto proteger la intimidad y la información de las personas físicas frente a cualquier uso, recopilación, conservación, publicación, etcétera, de sus datos personales”.
Esta garantía, queda consignada en el Artículo 16 de la Constitución Mexicana y en la Constitución Política del Estado de Coahuila, esta protección está señada en el Artículo 7.
Los datos personales son cualquier información numérica, gráfica, fotográfica, acústica, o de cualquier otro tipo, concerniente a una persona identificada o identificable. Por ejemplo: domicilio, edad, números telefónicos, correo electrónico personal, CURP, entre otros.
Los datos personales sensibles son aquellos que se refieran a la esfera más íntima, a la vida afectiva o familiar, o cuya utilización indebida pueda dar origen a actos de discriminación o conlleve riesgos para la persona de cualquier edad. Un ejemplo es el estado de salud físico o mental, creencias religiosas, opiniones políticas, preferencias sexuales, entro otras.
Las categorías de los datos personales se dividen en datos de identificación, datos de contacto, laborales, datos sobre las características físicas, académicos, datos patrimoniales o financieros, biométricos y otros, que al colocarse en la ruta pública pueden o no incentivar o motivar a la discriminación y la crítica de quien queda expuesto.
Imagine que su hija, mamá o hermana fuera evidenciada en redes sociales y que además, se dijera dónde trabaja y su nombre o su imagen.
Creo que es importante ser empáticos. ¿O no?
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