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Coahuila

De la excelencia al rezago educativo

Por Cholyn Garza

Hace 1 mes

No podemos dejar de sentir molestia al conocer el resultado de la prueba PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes), que ubica a nuestros jóvenes en un nivel muy bajo en materias como matemáticas, lectura y ciencias.

¿Cómo es posible que se haya llegado a esto? ¿Que se haya dejado de educar buscando la excelencia?

No hay justificación para pretender cubrir el daño irreversible que se le ha causado a niños y jóvenes de nuestro país.

Aunque no se desee hacer comparaciones, es inevitable no hacer referencia a algo tan importante, como es la Educación.

La buena enseñanza, la misma que muchos de nosotros tuvimos la fortuna de recibir, se fue relegando.  ¿Dónde están los responsables de que esto ocurriera? Porque sin duda debe haberlos.  No se trata sólo de implementar Reformas a los Planes de Estudio pretendiendo poner el sello personal de un gobierno en turno, sino de hacer una evaluación de lo que sí funciona para dejarlo y lo que no, corregirlo antes de ser eliminado.

¿Quién hace las evaluaciones? Tiene que hacerlo personal con conocimientos -de eso no queda duda- y no cualquier individuo sólo por ser amigo o que se identifique con el gobierno en turno. La educación no es un juego o un experimento que cubre un período de gobierno, es sentar las bases para asegurar el futuro de los estudiantes.

Educar no significa modificar los planes de estudios por capricho, ni tratar de desvirtuar la enseñanza en los centros escolares para imponer ideologías que nada tiene que ver con el aprendizaje de calidad. 

Se trata de ir ofreciendo al educando las herramientas desde los primeros años de su formación.  Y debe hacerse con calidad siempre para llegar a la excelencia. 

Educar no es tarea fácil, nunca lo fue. En el hogar de nuestros padres recibimos el manual no escrito, que habría de guiarnos en el paso por la vida. Ahí, en familia, aprendimos a comportarnos porque ellos, nuestros padres, fueron los primeros educadores que conocimos.

Fueron ellos, papá y mamá quienes nos enseñaron a conducirnos con respeto, disciplina, sentido de responsabilidad, de colaboración.  Fuimos educados con valores y principios con los que generaciones crecimos y que, a Dios gracias, aún conservamos. 

La escuela, fue siempre el lugar donde recibimos los conocimientos. Cómo no extrañar la materia de CIVISMO o Educación Cívica y Ética con la que muchísimos estudiantes crecimos y que, inexplicablemente, un día fue eliminada de los libros.

Experimentos que suele hacer la clase política, al copiar otros modelos que no ayudan en la formación del individuo, pero sí deterioran la enseñanza.

El tiempo, que suele ser el mejor aliado, le ha dado la razón al pasado; a un modelo educativo que fue creado con responsabilidad para formar estudiantes, con espíritu de competencia. 

Porque padres de familia y maestros formaron un día, un gran equipo para cumplir con el honroso compromiso de educar a los niños. Compromiso, sí; porque en el aprendizaje, en la educación de sus hijos depositaban su confianza para verlos crecer con conocimientos. 

Es lamentable y hasta debería ser considerado una falta de respeto, burla y hasta un atentado el que quien gobierna promueva la ignorancia.  Peor aún, el que haya quien la festeje.  “Ya no habrá exámenes” porque los estresa. 

De vivir ¿Qué diría José Vasconcelos al ver el desastre al que han llevado la educación? Vasconcelos, maestro, abogado, fundador de la Secretaría de Educación en México y primer secretario que transformó la educación en nuestro país, ofreciendo a la niñez calidad en la enseñanza.

Ese legado, el de brindar educación con calidad, debe ser defendido y no permitir continúe el deterioro de la enseñanza. Inaceptable poner en manos de ideólogos, de gente inexperta en el tema educativo. La buena educación, es el arma que tiene el ser humano para forjar su futuro con las armas del conocimiento.

La enseñanza no es un experimento, menos aún un juego. El futuro de miles y millones de niños está en juego, debido a la pésima calidad que se está ofreciendo en los centros escolares. 

El tiempo no se recupera y el daño causado a una niñez en formación es imperdonable.  Por ello es importante y urgente, asumir la parte de responsabilidad que se tiene en los hogares, en la sociedad y exigir al gobierno cumpla con su obligación de darle a los educandos, enseñanza con calidad.

No es construyendo escuelas “patito” como saldrán adelante los niños y jóvenes, sino con una enseñanza que permita sentar las bases para enfrentar el futuro.

México necesita gente preparada no idiotizada. Gente que pueda ser capaz de distinguir y enfrentar los retos; además, urgen maestros, verdaderos educadores, profesionales, preparados y comprometidos.

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