Arte

Publicado el viernes, 5 de septiembre del 2025 a las 04:06
Saltillo, Coah.- La obra de Juan Sebastián Barberá Durón (México, 1964) es variada y proteica. Cambiante en su estilo e interés. Así lo demostrará este martes 9 de septiembre con la inauguración de la muestra Exposición Campestre, enmarcada en el 70 aniversario del club.
Con tres series representativas, el pintor mexicano llevará a los visitantes de la muestra en un viaje que inicia en los terrenos de la fe y la espiritualidad, colinda con los del delirio literario y finaliza con la perversidad en el sentido de la observación de una realidad diferente, es decir, pervertida, cambiante.
Así, en Resignificación de la Virgen de Guadalupe, Barberá Durón, toma la silueta religiosa para convertirla por medio de “la gestualidad expresionista y el trazo figurativo contemporáneo” en un símbolo moderno en el que se “reflexiona sobre el peso histórico, cultural y espiritual de esta figura en la identidad colectiva mexicana”.
Así, a lo largo de 60 piezas creadas a lo largo de casi 20 años –de 2007 a 2025–, el pintor explora por medio de los cromatismos intensos y las pinceladas fuertes las diferentes facetas de la Virgen: “consuelo, madre y presencia”, por ello en esta exposición la Virgen “se transforma sin dejar de ser ella misma. Aparece multiplicada, como respuesta a las múltiples formas en que el alma clama. Hay una virgen que consuela, otra que lucha, otra que es madre, otra que es amor y bondad. Es la misma Virgen de siempre, pero también es la que faltaba”, como apunta la curadora Katya del Bosque.
De la letra al arte
Sí en la primera serie, el artista exploraba las facetas de un símbolo conocido, en De Casi un Objeto a Objeto Casi, Barberá Durón se vuelca sobre el imaginario personal. Invitado en 1997 por el Fondo de Cultura Económica y la Unesco a ilustrar el libro Casi Un Objeto del escritor portugués José Saramago, premio Nobel de Literatura, el pintor creó una serie de serigrafías y óleo.
En estas 21 piezas, el artista hace una reinterpretación de los varios relatos que conforman el volumen. Entre Silla, Embargo , Reflujo, Casas y Centauro, entre otros, Barberá Durón utiliza “un lenguaje visual cargado de simbolismo, crítica y dolorosa humanidad” para revela “la tensión entre lo cotidiano y lo trascendente, en un diálogo entre literatura y pintura que desmantela las capas del ser humano hasta llegar a su esencia”.
Sobre la oportunidad de ilustrar la obra del Nobel, el artista ha señalado que “pensé que su literatura era surrealista, con el tiempo comprendí que, en realidad, era profundamente realista, casi descarnada”, pues Saramago va “quitándole al ser humano capa por capa hasta mostrar lo que somos en lo doloroso y en lo bello”. Esa lectura fue la que inspiraron los dibujos en lo que muestra “al ser humano en su propia fragilidad”, además de que siguen influenciándolo pues “mis obras actuales, cargadas de crítica y de cuestionamiento a la deshumanización, siguen dialogando con esa herencia que Saramago me dejó: la de mirar más allá de lo aparente y atreverme a mostrar lo que somos en nuestra esencia”.
Lo prohibido
Finalmente, la triada concluye con Indulgencias 1, 2 y 3, una serie de grabados al agua fuerte que presenta “ante todo, las formas distorsionadas del ‘deber ser’ que la sociedad impone como marcos morales, éticos y culturales”, aquellas que marcan “lo que se supone permitido y lo que debe prohibirse, pero al hacerlo revelan también la manipulación de la verdad y la fragilidad de nuestras creencias”, añade Del Bosque.
Así, estos grabados son capturas de lo paradójico, la unión del placer y la culpa, y el gozo y lo prohibido. Son, pues, muestras de “la tensión entre lo inmoral y lo deseado, entre lo prohibido y lo permitido. Son los permisos secretos del pensamiento, los gestos cotidiano que ponen en evidencia la distancia entre la norma y la verdad íntima”, agrega la curadora.
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