Arte

Publicado el jueves, 14 de septiembre del 2023 a las 04:00
Ciudad de México.- El novelista británico Ian McEwan, de 75 años, se dice en contra de los actuales intentos de algunas personas para frenar los límites de la imaginación de las demás.
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Creo que se está desdibujando, está desapareciendo la libertad de expresión en muchos estados autocráticos”, lamentó el escritor este miércoles en una conferencia virtual con medios organizada por el sello Anagrama con motivo de su última novela, Lecciones, que circulará en México en noviembre.
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Yo creo que estamos en una gran recesión de la libertad de expresión, y es doloroso ver esto en universidades, en los campus, en el debate público”, añadió.
A decir del autor galardonado en 1998 con el prestigioso Booker Prize, incluso quienes viven en lo que aún se puede considerar sociedades relativamente libres tienen la imaginación parcialmente coartada “porque no queremos molestar a los demás”, enunció, refiriendo además el marcado coercitivo rechazo hacia ciertas obras publicadas.
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Bueno, si no quieres leer, pues no leas, pero no impidas a otros hacerlo; hemos visto cómo se han retirado libros de las bibliotecas de las escuelas”, apuntó, sin hablar de un caso en específico.
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La verdad, yo espero que el péndulo empiece a cambiar y a girar hacia el otro lado, y que encontremos un punto de normalidad y de decencia al respecto”, instó McEwan. “Porque no puedes frenar o controlar la imaginación de otras personas. Yo creo que tendríamos que tener una sociedad libre y abierta; tú puedes opinar en contra de un libro, pero no puedes limitarlo”.
En Lecciones, su novela más larga hasta ahora y que pudo escribir en una completa inmersión gracias al confinamiento por la pandemia de Covid-19, el autor británico aborda cómo algunos grandes acontecimientos de la historia influyen y marcan la vida de las personas.
Algo que surgió de una visión general de todas las crisis políticas e hitos globales que habían tenido algún impacto en la propia vida del autor, empezando por la crisis del Canal de Suez y de ahí a la caída del Muro de Berlín, la pandemia por SARS-CoV-2 y hasta el asalto al Capitolio de los Estados Unidos en 2021.
Al dotar al personaje principal, Roland Baines, de conexiones con él mismo y con la vida de sus padres, McEwan terminó por concebir una suerte de memorias en clave de novela.
Este era el único formato en el que podía desplegar todo el abanico emocional en torno a aspectos como aquel hermano del que no supo nada hasta que tuvo 52 años, producto de una aventura amorosa durante la Segunda Guerra Mundial y al que sus padres habían regalado a través de un anuncio en el periódico.
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Eso es lo que más me interesa, eso es lo clave: cómo esos Acontecimientos, con mayúsculas, tienen la capacidad de penetrar, de entrar en nuestras vidas personales al nivel más íntimo; y cómo no sólo es una cuestión de soldados y de la gente que se queda atrás preocupándose por ellos. Sino también los niños, las niñas, los hijos que tienen unas vidas conformadas o rotas directamente por esos acontecimientos.
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La guerra es una máquina brutal para entrar también en muchas vidas privadas”, remarcó el británico.
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