Arte

Publicado el martes, 26 de mayo del 2026 a las 03:40
Saltillo, Coah.- Ayer, el trombonista Alejandro Román, quien durante dos años trabajó con la Camerata de Coahuila escribió en sus redes sociales un comunicado en el que señaló “una situación profundamente te dolorosa e injusta que estoy viviendo”.
Ya que, según apuntó en el post “después de dos años de laborar en la Camerata de Coahuila, desempeñando siempre mi trabajo con profesionalismo, respeto, compromiso y un enorme cariño por la música, por mis compañeros y por la institución, hoy recibí oficialmente la noticia de la rescisión de mis labores como músico”.
Según agregó el músico “los argumentos que se me presentan son haber organizado, gestionado y difundido un concierto sinfónico homenaje a Luis Miguel realizado el pasado 10 de mayo en el Teatro Nazas”, el cual fue “un proyecto desarrollado fuera del horario laboral y con la intención de generar movimiento cultural, artístico y económico en nuestra región”.
Para el músico, quien tocaba el trombón bajo en el ensamble con sede en Torreón, le resulta difícil creer que el “ejercer activamente mi profesión como músico, productor y gestor cultural pudiera interpretarse como una falta grave o como ‘competencia desleal’. Mucho menos cuando históricamente, dentro de las orquestas y agrupaciones profesionales de nuestro país, los trabajos extralaborales han sido parte de la realidad de los músicos, principalmente porque todos sabemos que los salarios dentro de muchas instituciones culturales difícilmente son suficientes y pocas veces crecen con el paso de los años”.
Añade el post, también, que se le señalaron “cláusulas de exclusividad y de situaciones administrativas que, en más de 30 años de historia de la Camerata, jamás habían derivado en el despido de un músico por realizar proyectos artísticos independientes fuera de la institución”.
Más allá de mi caso personal, esto abre una conversación importante sobre la realidad laboral de los músicos en México, sobre la libertad de crear, emprender y generar proyectos propios, y sobre la vulnerabilidad en la que muchas veces nos encontramos quienes dedicamos nuestra vida al arte.
Hasta el momento, la Camerata de Coahuila no ha respondido al post del músico.
Aunque colegas y amigos de Román le han mostrado su apoyo en los comentarios del escrito en Facebook.
El también trombonista Louis Olenick lamentó la situación y le recomendó “hablar con un abogado cuanto antes para tomar las medidas legales correspondientes. En su defecto, se dejaría un precedente peligroso con respecto a las destituciones injustificadas. Saludos”.
De la misma forma, la músico fagotista Faride Castro escribió que “Nadie es exclusivo, a menos que se firme un contrato y se tenga un sueldo justo para serlo, no es posible que por gestionar otros proyectos culturales los músicos se vean afectados, esto es una injusticia”.
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